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lunes, 6 de julio de 2026

Participación social, ¿para qué? , (Eduardo L. Menéndez y Hugo Spinelli, coords.)

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Participación social, ¿para qué? (Eduardo L. Menéndez y Hugo Spinelli, coords.)

1. Presentación y contexto de la obra

Participación social, ¿para qué? es una compilación coordinada por Eduardo L. Menéndez (CIESAS, México) y Hugo Spinelli (Universidad Nacional de Lanús), publicada en 2024 dentro de la colección Cuadernos del ISCo, que reedita en español un conjunto de textos clásicos —varios originalmente publicados en inglés y francés entre 1985 y 1999— firmados por Antonio Ugalde, Didier Fassin y el propio Menéndez. Reúne siete capítulos que, desde la Sociología y la Antropología médica latinoamericanistas, someten a revisión crítica el concepto de participación social/comunitaria en salud, naturalizado como "contraseña" de la práctica democrática sin interrogar su función real.

2. Marco teórico y estructura

El libro traza una arqueología crítica del concepto a través de sus "múltiples trayectorias": la técnico-sanitaria impulsada desde 1940 por organismos internacionales (OPS/OMS, AID, Unicef, Banco Mundial), la político-sindical gramsciana y freiriana, y las identitarias (étnicas, de género, de autoayuda). El hilo conductor es la distinción discurso/práctica: la participación se invoca retóricamente pero su implementación revela extracción de trabajo no remunerado, cooptación de liderazgos y legitimación simbólica de decisiones verticales.

3. Aportes temáticos centrales

Ugalde (cap. 1) revisa programas en nueve países latinoamericanos (1960-1985) y concluye que —salvo Cuba y Nicaragua— la participación comunitaria fracasó en mejorar la calidad de vida; su promoción respondió a la legitimación política más que a preocupación por los pobres. Menéndez (caps. 2, 3 y 7) rastrea las trayectorias históricas del concepto, la persistencia (no desaparición) de rituales participativos, la brecha entre discursos de "empoderamiento" y prácticas asistenciales, y propone objetivar los "presupuestos" ideológicos no explicitados de quienes investigan o intervienen. Fassin (caps. 4 y 6) aporta matices etnográficos sobre la heterogeneidad del término y la politización cotidiana de mujeres populares en Ecuador.

4. Análisis crítico

La obra anticipa categorías que la crítica decolonial desarrollará después: la denuncia de la "ingeniería social" sobre valores indígenas dialoga con la "sociología de las ausencias" de Boaventura de Sousa Santos. Sin embargo, el tratamiento de género es limitado —la mujer aparece homogéneamente como "esposa/madre", sin intersección étnica o de clase—, y persiste una tensión no resuelta entre el estructuralismo de Ugalde/Menéndez y las "tácticas" microsociales de Fassin. El aporte mayor es la advertencia final: todo proyecto participativo arrastra presupuestos ideológicos que exigen vigilancia epistemológica constante.


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lunes, 22 de junio de 2026

Sujeto capital – Sujeto revolucionario , Roberto Escorcia Romo y Gastón Caligaris (comps.)

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I. Presentación general de la obra

Sujeto capital – Sujeto revolucionario (2019) es una obra colectiva coordinada por Roberto Escorcia Romo (UAM-Xochimilco) y Gastón Caligaris (UBA/UNQ-CONICET), que reúne doce capítulos de investigadores mexicanos y argentinos articulados en torno a tres conceptos nucleares: sujeto, capital y revolución. Su propósito central es restituir la discusión teórica sobre la capacidad revolucionaria de la clase trabajadora en el capitalismo contemporáneo, en abierta contracorriente con las tendencias intelectuales que, desde mediados del siglo XX, han decretado el «fin del trabajo», el «fin de las clases sociales» y el «fin de la historia». La obra se inscribe en la tradición de la crítica marxiana de la economía política y en debates recientes sobre la teoría del valor-forma y el método dialéctico hegeliano.


II. Marco teórico y coordenadas epistemológicas

El andamiaje teórico se nutre de tres tradiciones en diálogo crítico. En primer lugar, la crítica de la economía política de Marx —especialmente El capital y los Grundrisse—, releída a través de la Neue Marx-Lektüre y sus debates sobre la teoría del valor-forma: frente a las lecturas ricardianas que conciben el valor como mera cantidad de trabajo, los autores recuperan la pregunta central de por qué el producto del trabajo adopta la forma de valor en el capitalismo, convirtiendo la teoría del valor en una teoría de las relaciones sociales cosificadas. En segundo lugar, la lógica dialéctica hegeliana como método científico irreemplazable para captar las contradicciones internas del capitalismo. En tercer lugar, y en tensión productiva con las anteriores, las perspectivas de la economía ecológica radical, la autonomía comunitaria indígena y las epistemologías del Sur, especialmente en los capítulos de Barkin et al., Bartra y Diego Quintana.


III. Estructura y aportes temáticos

1. El capital como sujeto automático. Los capítulos de Fineschi, Steimberg, Robles Báez e Iñigo Carrera desarrollan la tesis de que, en el capitalismo, el capital se erige como «sujeto automático», sustancia en proceso dotada de movimiento propio que organiza los fines del sistema. El ser humano queda reducido a personificación de categorías económicas: el capitalista personifica el capital; el obrero, la fuerza de trabajo. Esta inversión ontológica es el fundamento del sometimiento de la vida social a la lógica de valorización.

2. La (re)definición del sujeto revolucionario. Escorcia Romo/Arévalo Martínez, Iñigo Carrera y Caligaris abordan críticamente la pregunta por el sujeto de la transformación sistémica. Frente al marxismo convencional que reducía el proletariado al obrero fabril del siglo XIX, la obra propone expandir la noción: dado que el capital ha integrado a su lógica toda forma de trabajo —productivo e improductivo, fabril, cognitivo, femenino y comunitario—, el sujeto revolucionario no puede ser sino la clase trabajadora global en su diversidad, con objetivo de emancipación universal y no meramente local o sectorial.

3. La comunidad como forma de transición poscapitalista. Barkin et al., Bartra y Diego Quintana amplían el debate hacia las formas de organización comunitaria indígena y campesina. Barkin propone cinco principios para una economía poscapitalista desde las comunidades: autonomía, solidaridad social, autosuficiencia, diversificación productiva y gestión sustentable de recursos. Bartra recupera los tres momentos en que Marx se aproxima a la comunidad campesina —incluyendo la célebre carta a Vera Zasúlich de 1881—, señalando que existe en Marx una apertura hacia transiciones al socialismo sin destruir las formas comunitarias precapitalistas.


IV. Perspectiva metodológica

Metodológicamente, la obra es eminentemente teórico-filosófica y adopta el método dialéctico marxiano como hilo conductor, procediendo desde las determinaciones más abstractas hacia las más concretas. Los capítulos de Barkin et al. combinan este enfoque con elementos de la economía ecológica y de metodologías de investigación-acción participativa en comunidades indígenas y campesinas de México.


V. Conclusiones desde una mirada crítica

Sujeto capital – Sujeto revolucionario representa una contribución relevante al debate marxista latinoamericano por su voluntad de actualizar la teoría del valor y la categoría de sujeto revolucionario más allá del dogmatismo clásico. No obstante, desde una perspectiva decolonial e intercultural, es posible señalar tensiones significativas.

Primero, la obra reproduce una cierta jerarquía epistemológica eurocéntrica: las epistemologías comunitarias indígenas aparecen como suplemento empírico de la teoría marxiana y no como fuentes autónomas de conocimiento. El sujeto comunitario es evaluado en función de su capacidad para cumplir los requisitos del sujeto revolucionario universal definido desde la tradición occidental, lo que reproduce involuntariamente la Sociología de las Ausencias de Boaventura de Sousa Santos: lo que no alcanza el estándar teórico hegemónico queda clasificado como insuficiente o parcial.

Segundo, la perspectiva de género es tratada de manera instrumental. La incorporación de las mujeres al mercado laboral es analizada principalmente como mecanismo de valorización del valor, sin desarrollar una crítica interseccional que atienda las violencias de género estructurales ni el trabajo reproductivo y de cuidados como dimensiones que atraviesan transversalmente la explotación capitalista. Los aportes de Silvia Federici o del feminismo comunitario indígena latinoamericano habrían enriquecido este análisis.

Tercero, la discusión sobre movimientos sociales —de género, étnicos, ecológicos— tiende a subordinarlos a la lógica de la clase trabajadora global. Desde una perspectiva decolonial (Quijano, Mignolo, Walsh) esta operación puede leerse como una nueva forma de subsunción: los movimientos son validados en la medida en que se articulan al proyecto emancipatorio universal definido desde la teoría marxiana, pero sus autonomías, temporalidades y cosmologías propias no son reconocidas como fuentes de transformación en sí mismas. La propuesta del Buen Vivir, por ejemplo, plantea un horizonte de transformación que desborda los marcos de la revolución proletaria clásica.

Con todo, el libro ofrece un marco teórico riguroso y políticamente urgente para pensar las condiciones de posibilidad de una transformación sistémica del capitalismo. Su lectura resulta indispensable para quienes buscan articular los debates sobre inclusión, diversidad e interculturalidad con una crítica estructural del capitalismo como sistema de dominación y enajenación.


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lunes, 16 de marzo de 2026

"Pedagogía de los sueños posibles" , Paulo Freire

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La obra Pedagogía de los sueños posibles constituye una recopilación de ensayos, entrevistas y cartas del pedagogo brasileño Paulo Freire, organizada por Ana María Araújo Freire. El texto se inscribe dentro del pensamiento pedagógico crítico latinoamericano y profundiza en la concepción freireana de la educación como práctica ética, política y transformadora. En esta obra, Freire sostiene que la educación no puede limitarse a la transmisión mecánica de contenidos, sino que debe constituirse como un proceso de concientización orientado a la construcción de una sociedad más justa y democrática.


Uno de los conceptos centrales del libro es la idea de que la historia no está determinada de manera fatalista, sino que se encuentra abierta a la posibilidad. Desde esta perspectiva, los seres humanos poseen la capacidad de intervenir en su realidad y transformarla mediante la acción colectiva. Freire afirma que el sueño —entendido como proyecto utópico— no constituye una ilusión ingenua, sino una condición necesaria para imaginar y construir alternativas frente a las estructuras sociales de opresión. En este sentido, el sueño posible se configura como una herramienta política y pedagógica que permite articular la denuncia de las injusticias con el anuncio de nuevas posibilidades históricas.


La obra también destaca el carácter profundamente político de la práctica educativa. Freire sostiene que toda educación implica una toma de posición ética frente al mundo, pues reproduce o cuestiona las relaciones de poder existentes. Una educación que ignora esta dimensión termina reforzando las desigualdades sociales y perpetuando estructuras de dominación. Por ello, el autor propone una pedagogía liberadora basada en el diálogo, la reflexión crítica y la participación activa de los sujetos en el proceso de conocimiento. La relación entre educador y educando, en esta perspectiva, debe ser horizontal y dialógica, reconociendo a ambos como sujetos capaces de producir conocimiento.


Otro eje relevante del texto es la noción de “inédito viable”, concepto que se refiere a las posibilidades de transformación que emergen cuando los sujetos toman conciencia de las limitaciones históricas que enfrentan y se organizan para superarlas. Freire explica que las situaciones de opresión pueden ser percibidas de distintas maneras: como obstáculos insuperables, como realidades inevitables o como condiciones históricas que pueden ser transformadas mediante la praxis colectiva. La pedagogía de los sueños posibles se orienta precisamente a fortalecer esta última perspectiva, promoviendo una conciencia crítica capaz de convertir lo aparentemente imposible en una alternativa histórica realizable.


Asimismo, el libro aborda la importancia del diálogo como principio epistemológico y metodológico. Para Freire, el conocimiento no surge de la imposición unilateral de saberes, sino del intercambio entre sujetos que reflexionan sobre su experiencia en el mundo. Este proceso implica reconocer la diversidad de perspectivas, promover la participación y construir colectivamente nuevas interpretaciones de la realidad. El diálogo, por tanto, se convierte en un instrumento fundamental para la democratización del conocimiento y para la formación de ciudadanos críticos y comprometidos con la transformación social.


La obra también reflexiona sobre los desafíos contemporáneos de la educación en contextos marcados por la desigualdad social, la globalización económica y las nuevas formas de dominación cultural. Freire critica las posturas neoliberales que presentan la realidad social como inmutable y que reducen la educación a una función instrumental orientada al mercado. Frente a estas perspectivas deterministas, el autor reafirma la necesidad de una pedagogía comprometida con la emancipación humana y con la construcción de una democracia participativa. En este marco, la educación popular adquiere un papel central como práctica social orientada a la formación de sujetos críticos capaces de intervenir en la vida política y cultural de sus comunidades.


Por último, el libro incorpora testimonios y reflexiones personales que revelan la dimensión ética y afectiva del pensamiento freireano. Las cartas y entrevistas incluidas en la obra muestran la coherencia entre la teoría pedagógica del autor y su experiencia vital marcada por el compromiso político, el exilio y la lucha contra diversas formas de opresión. En estas páginas, Freire reafirma que la esperanza, la indignación y el amor constituyen componentes esenciales de la práctica educativa, pues movilizan la voluntad de transformar la realidad y sostienen la búsqueda de una sociedad más justa.


Conclusiones


En síntesis, Pedagogía de los sueños posibles plantea que la educación debe ser entendida como una práctica liberadora orientada a la transformación social. La obra enfatiza que la historia es un proceso abierto y que los seres humanos poseen la capacidad de intervenir en ella mediante la acción colectiva y la reflexión crítica.


El concepto de “sueño posible” sintetiza la propuesta pedagógica de Freire: imaginar y construir alternativas históricas frente a las estructuras de opresión. Desde esta perspectiva, el acto educativo implica denunciar las injusticias existentes y anunciar nuevas posibilidades de organización social basadas en la equidad, la democracia y la dignidad humana.


Asimismo, el libro subraya la importancia del diálogo, la participación y la concientización como pilares de una educación democrática. La pedagogía freireana propone superar las prácticas educativas autoritarias y promover relaciones horizontales entre educadores y educandos, reconociendo a ambos como sujetos activos en la producción del conocimiento.


Finalmente, la obra reafirma la vigencia del pensamiento de Paulo Freire en el contexto contemporáneo, destacando que la educación sigue siendo un espacio estratégico para la construcción de ciudadanía crítica y para la transformación de las sociedades marcadas por la desigualdad. En este sentido, la pedagogía de los sueños posibles constituye una invitación a recuperar la esperanza y el compromiso ético-político con la construcción de un mundo más justo y solidario.


Todo el crédito para ganz1912 quien recopiló el material y lo ha distribuido desde su web. Quisimos copiar el vínculo de su web para completar el crédito, pero fue imposible por la gran cantidad de publicidad que la web tiene. Si alguien quiere acceder a su interesante biblioteca, llegará fácilmente en una búsqueda simple por su nombre. 





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lunes, 9 de marzo de 2026

"Interseccionalidad crítica y procesos descoloniales en territorio" , Compilación a cargo de Jessica Visotsky-Hasrun

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Estimados amigos en la Inclusión.

Esta semana les presentamos esta muy interesante obra compilada por Jessica Visotsky-Hasrun, publicada en 2024 por Praxis Editorial . El texto articula contribuciones de diez académicos y académicas de Argentina, México y España, y constituye un esfuerzo colectivo por enriquecer los debates teóricos y políticos en torno a las experiencias de grupos subalternos en América Latina, bajo el enfoque del paradigma interseccional y la perspectiva descolonial.

El volumen se organiza en cinco capítulos que abordan, desde distintas entradas disciplinares y territoriales, la imbricación entre sistemas de opresión —patriarcado, capitalismo y colonialismo— y las formas de resistencia y organización popular que emergen en dicho contexto. Los marcos teóricos predominantes incluyen la pedagogía freireana y gramsciana, el feminismo latinoamericano, la teoría crítica de la raza y los estudios descoloniales.

Contenido y estructura temática

El primer artículo, escrito por la compiladora, propone una lectura de las democracias latinoamericanas contemporáneas a partir del pensamiento pedagógico de Paulo Freire y Antonio Gramsci, articulado con perspectivas feministas de bell hooks, Francesca Gargallo y Rita Segato. Se argumenta que las democracias vigentes resultan insuficientes para garantizar una vida digna para las mayorías, en tanto no resuelven la articulación histórica entre capitalismo, colonialismo y patriarcado. Frente a ello, se reivindican las formas organizativas gestadas desde los pueblos indígenas, afrodiaspóricos y los movimientos sociales como expresiones de democracia «desde abajo».

El segundo capítulo recupera una entrevista realizada a Analía Leite Méndez e Ignacio Rivas Flores, académicos de la Universidad de Málaga, España. La conversación gira en torno a las dimensiones éticas, ideológicas y metodológicas de la investigación educativa, con especial atención a la escucha, la interculturalidad y el vínculo entre la universidad y las organizaciones sociales.

El tercer artículo, elaborado por cinco investigadoras mexicanas de los estados de Puebla, Tlaxcala y Veracruz, examina el papel de las mujeres en las transiciones agroecológicas desde una perspectiva interseccional. El análisis subraya cómo las experiencias de las mujeres en los territorios rurales —desde el cultivo hasta la comercialización— están atravesadas por relaciones de género, clase y origen étnico, y cómo la agroecología puede constituirse en un espacio de disputa y autonomía.

El cuarto capítulo, elaborado por Ailin Rubio desde el País Vasco, analiza la interseccionalidad en la música académica latinoamericana del siglo XX a través de las trayectorias de tres compositoras: Tania León, Jacqueline Nova y Graciela Paraskevaídis. El análisis pone de relieve cómo las condiciones de raza, origen nacional y orientación sexual determinaron el acceso al campo musical y la producción estética de estas creadoras, y reivindica un ideal de composición latinoamericana políticamente comprometida, independiente de los cánones europeos y norteamericanos.

El quinto capítulo, escrito por Romina Lorena Iraira desde territorio ancestral mapuche (Río Negro, Argentina), analiza el 36.º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries (Furilofche, 2023) mediante el enfoque interseccional y la perspectiva epistemológica descolonial. La autora reconstruye la historia de estos encuentros desde 1986 y examina las tensiones internas en torno a la raza, la etnia, la clase y la identidad de género, mostrando cómo el racismo reproduce prácticas coloniales incluso al interior de espacios que se autodefinen como inclusivos.

Marco teórico-conceptual transversal

Un eje conceptual central de la obra es la distinción entre una interseccionalidad descriptiva y una interseccionalidad crítica. Retomando las discusiones de Kimberlé Crenshaw, Patricia Hill Collins, Mara Viveros Vigoya y Francesca Gargallo, la compiladora advierte sobre el riesgo de que el paradigma interseccional sea apropiado por instancias académicas o gubernamentales de manera despolitizada, vaciándolo de su potencial emancipador. La interseccionalidad crítica, en contraste, es concebida como herramienta política para la comprensión de las imbricaciones entre clase, género, raza y etnicidad, orientada hacia la transformación de las condiciones de opresión.

El enfoque descolonial, articulado principalmente a partir de Silvia Rivera Cusicanqui y Catherine Walsh, complementa dicho marco al postular que no es posible un pensamiento descolonial sin un proyecto descolonizador concreto. Esta orientación se traduce en la reivindicación de las prácticas, saberes y formas organizativas de los pueblos originarios y afrolatinoamericanos como epistemologías legítimas.

Conclusiones principales

En primer lugar, la obra sostiene que las democracias latinoamericanas contemporáneas son estructuralmente insuficientes para garantizar una vida digna para las mayorías, en tanto no resuelven la articulación histórica entre capitalismo, colonialismo y patriarcado. La pedagogía freireana es reivindicada como herramienta para pensar procesos de mayor protagonismo popular y como contrapeso frente a las pedagogías del miedo y la intolerancia.

En segundo lugar, se concluye que la interseccionalidad crítica —a diferencia de su uso descriptivo o meramente académico— constituye una herramienta política de primer orden para comprender y transformar las múltiples opresiones que afectan a los sujetos subalternos. Su potencia analítica reside en la capacidad de articular, de forma simultánea y relacional, las categorías de clase, género, raza y etnicidad, sin reducir la experiencia de las opresiones a una sola de ellas.

En tercer lugar, la obra destaca el papel estratégico de los movimientos de mujeres, de la agroecología feminista y de los encuentros plurinacionales como espacios de formación política, transmisión de saberes y construcción de contrahegemonía. Estos espacios son presentados no solo como sitios de reclamo, sino como laboratorios de nuevas formas de organización democrática y descolonial.

En cuarto lugar, se señala que el racismo, el colonialismo interno y las prácticas heteropatriarcales persisten incluso al interior de los espacios que se autodefinen como progresistas o emancipadores, lo cual convierte a la crítica interna y a la reflexión permanente en condiciones necesarias para la coherencia política de los movimientos.

Finalmente, la compilación reivindica la producción de conocimiento situado y la investigación participativa como modalidades epistemológicas coherentes con los principios descoloniales, en tanto parten del reconocimiento de las experiencias de los sujetos históricamente marginados como fuentes válidas de saber. En este sentido, la obra constituye un aporte significativo a los debates sobre pedagogías críticas, feminismos latinoamericanos y descolonialidad en el campo de las ciencias sociales y humanas contemporáneas.


Pueden encontrarlo directamente abajo

Con afecto

El equipo de Radio Inclusión Disidente y RepositorioDigital.CL







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lunes, 23 de febrero de 2026

"Pensamiento Crítico Latinoamericano: Conceptos Fundamentales" , coordinado por Ricardo Salas Astrain

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 El Volumen II de Pensamiento Crítico Latinoamericano: Conceptos Fundamentales, coordinado por Ricardo Salas Astrain y publicado en 2005 por Ediciones Universidad Católica Silva Henríquez (Santiago, Chile), compila entradas enciclopédicas de más de 30 autores internacionales sobre conceptos clave del pensamiento filosófico latinoamericano. 

Este volumen enfatiza la filosofía de la liberación como eje, emergida en los años 60-70 desde la periferia mundial, respondiendo a la miseria, opresión y dependencia estructural en América Latina.

El texto critica el eurocentrismo, proponiendo una racionalidad situada en la praxis liberadora de los oprimidos.

Como Conclusiones Principales del texto: 

Universalidad Situada: El pensamiento crítico latinoamericano, centrado en FL e intercultural, pretende validez global desde periferia oprimida, superando eurocentrismo vía praxis liberadora.

​Praxis como Método: Liberación integral (económica, cultural, de género) parte de oprimidos como sujeto histórico, usando categorías analécticas contra Totalidad dominadora.

Pluralismo Crítico: Diálogo con marxismo, hermenéutica y TL genera alternativas a neoliberalismo/globalización, valorando mestizaje, indigenidad y cultura popular.

Urgencia Ética: Ante miseria persistente, urge filosofía comprometida con pobres, intercultural y utópica, como solidaridad entre mundos.

Un abrazo

El equipo de Radio Inclusión y Repositorio Digital.CL






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lunes, 16 de febrero de 2026

"Saberes para otros mundos posibles” , coordinado por Inés Durán Matute

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 El libro “Saberes para otros mundos posibles”, coordinado por Inés Durán Matute, se sitúa en el contexto de una crisis civilizatoria marcada por la guerra contra la vida, el colapso socioecológico y la profundización de múltiples violencias, tanto materiales como epistémicas. A partir de este diagnóstico, la obra se propone como un esfuerzo colectivo por “liberar saberes” que permitan enfrentar el colapso y abrir posibilidades de otros mundos posibles, enraizados en los territorios, en las luchas de los pueblos y en formas alternativas de educación y organización social. El texto se articula, además, en diálogo estrecho con la experiencia de la comunidad coca de Mezcala (Jalisco, México) y el proceso de gestación de la Universidad Comunitaria Mexcala, concebida como un espacio de formación, resistencia y construcción de autonomía.


En el prefacio, Rocío Moreno reconstruye la memoria del Colectivo Mezcala y del proceso organizativo que, desde inicios de los años 2000, enlaza convivialidad, reflexión política y lucha territorial. A partir de encuentros comunitarios en el barrio de La Cuesta, de la interlocución con el zapatismo y del vínculo con el Congreso Nacional Indígena, la comunidad va releyendo su propia historia, fortaleciendo la Asamblea de Comuneros y revitalizando su identidad como pueblo coca. Un hito central es la prolongada defensa del territorio frente a la invasión de tierras por un empresario de Guadalajara, conflicto que culmina con la recuperación de las tierras comunales en 2022 y con la decisión de destinarlas a la Universidad Comunitaria Mexcala. Esta narración muestra cómo la lucha por la tierra, la memoria histórica y la educación se entretejen como dimensiones inseparables de un mismo horizonte de autonomía.


La introducción de Inés Durán Matute formula el marco conceptual del libro. La autora caracteriza el momento actual como un colapso civilizatorio impulsado por un capitalismo que mercantiliza la vida, produce violencias extremas, destruye territorios y coloniza las subjetividades mediante el consumo, la competencia y la racionalidad instrumental. Frente a ello, se plantea la necesidad de “luchar por la vida” y de recuperar la imaginación utópica, más allá de la lógica del desarrollo y la modernización. En este contexto, la educación es problematizada como aparato ideológico del Estado que reproduce el orden capitalista, patriarcal y colonial, pero también como un campo disputable en el que emergen experiencias de universidades comunitarias, interculturales y autónomas que buscan desmercantilizar el conocimiento y ponerlo al servicio de la defensa de la vida.


Sobre esta base, Durán introduce la noción de “comuniversidad”: un proyecto educativo que renuncia a la propiedad, al poder jerárquico y a la apropiación privada del saber, apostando por el común como horizonte organizador. Inspirada, entre otros, en debates zapatistas sobre el “común” y la “no propiedad”, así como en críticas a la universidad como institución moderna asociada al Estado y a la concentración de conocimiento, la comuniversidad se concibe como un espacio de saberes compartidos, sin centro propietario, orientado a regenerar vínculos con la Tierra, a reterritorializar la vida y a sostener comunidades diversas que resisten al colapso.


La obra se estructura en cinco grandes secciones. La primera, “Saberes de la tierra: otras agroecologías para la vida y la autonomía”, reúne testimonios y reflexiones de campesinos, defensores de bosques, educadores y colectivos migrantes. Desde Mezcala, se subraya que el territorio es “tierra y agua” y que la pérdida de la tierra implica la muerte de la cultura. Se enfatiza la importancia de sembrar los propios alimentos como base de dignidad, autonomía material y continuidad comunitaria. Experiencias como la defensa del bosque El Nixticuil en la periferia urbana de Guadalajara muestran cómo el arraigo afectivo y práctico al territorio es condición para sostener resistencias de largo aliento. La agroecología, entendida no solo como técnica sino como política de cuidado, se presenta como vía para confrontar la agroindustria, los agrotóxicos y los monocultivos (agave, berries, aguacate), promoviendo relaciones respetuosas con la tierra, la diversidad biológica y los ciclos ecológicos.


La segunda sección, “Nuevos enfoques legales: ¿otra abogacía es posible?”, problematiza el papel del derecho estatal en la reproducción del capitalismo neoliberal, el patriarcado y el colonialismo. Diversos autores analizan cómo la institución de la propiedad, los regímenes de concesiones y la arquitectura jurídica en torno a los territorios han facilitado la devastación ambiental y el despojo de pueblos y comunidades. Al mismo tiempo, se exploran posibilidades para una “otra abogacía” basada en la articulación de derechos humanos, derechos de los pueblos originarios y derechos de la naturaleza, así como en el reconocimiento de pluralidades normativas y formas colectivas de apropiación. Sin idealizar el campo jurídico, se sostiene que este puede operar como herramienta táctica “dentro, contra y más allá del Estado”, siempre y cuando se lo descolonice, se cuestione su pretendida neutralidad y se subordinen sus usos a la defensa de la vida y de lo común, y no a su mercantilización.


La tercera sección, “Pedagogías comunitarias y educación como bien común”, aborda las preguntas sobre qué educación es necesaria para enfrentar el colapso y cómo desactivar la función colonizadora de la escuela. A partir de experiencias en Oaxaca y otros contextos, se discuten pedagogías comunales, decoloniales y liberadoras que se orientan a la reproducción de la vida comunitaria y a la afirmación de la comunalidad como principio organizador. La propuesta de carrera de Pedagogía de la Universidad Comunitaria Mexcala se presenta como contrapunto a la “educación-empresa”: busca formar sujetos capaces de escuchar, dialogar, construir conocimiento en colectivo, vincular teoría y práctica, y rearticular mente, cuerpo y territorio. Herramientas como las guías de trabajo se valoran en tanto favorecen la autonomía del estudiantado, el aprendizaje situado y la co-producción de saberes.


La cuarta sección, “Resistencias formativas por la vida”, amplía el foco hacia otras experiencias de formación que han surgido en América Latina y en otros territorios como respuesta a la violencia estructural, el racismo y el extractivismo. El Instituto Superior Intercultural Ayuuk, la Pluriversidad Autónoma Comunitaria de Chiapas, la Universidad Maya Kaqchikel, UniTierra Califas y las universidades de Rojava y del Norte de Siria constituyen ejemplos de proyectos que combinan formación política, arraigo territorial y construcción de alternativas de vida. A través de estos casos, se discuten tensiones recurrentes: la relación con el Estado y las fuentes de financiamiento; el reconocimiento o no de títulos oficiales; la tensión entre autonomía y cooptación; y la necesidad de coherencia entre principios (comunalidad, integralidad, reciprocidad) y prácticas cotidianas. Estas experiencias refuerzan la idea de que la educación puede ser una herramienta estratégica si se inscribe en procesos más amplios de organización y resistencia.


Finalmente, la sección “Arte comunitario desde nuestras raíces y territorios” destaca el papel del arte —particularmente la gráfica rural— como lenguaje de resistencia, memoria y creación de futuro. El Taller de Gráfica “La Chayotera”, vinculado a niñas, niños y jóvenes de Mezcala, se convierte en un espacio concreto donde la Universidad Comunitaria Mexcala ya está en marcha, pese a no contar aún con edificios formales. A través de grabados y otras expresiones visuales, se plasman la vida cotidiana, las preocupaciones y los sueños de la comunidad, contribuyendo a re-significar el territorio y a fortalecer la identidad colectiva. El arte aparece, así, como eje transversal de la formación, capaz de abrir sensibilidades y narrativas que desbordan los límites de la educación convencional.


Conclusiones y aportes


En conjunto, “Saberes para otros mundos posibles” ofrece una contribución relevante al debate contemporáneo sobre educación, territorio y transformación social en el contexto del colapso civilizatorio. En primer lugar, el libro aporta un diagnóstico crítico que vincula la violencia política, el extractivismo, la crisis climática y la devastación comunitaria con la forma capitalista y colonial de organizar la vida. Este diagnóstico no se queda en la denuncia, sino que se enlaza con experiencias concretas de lucha y construcción de alternativas, evitando caer tanto en el catastrofismo paralizante como en la idealización ingenua de las resistencias.


En segundo lugar, la obra propone una relectura radical del papel de la educación y de la universidad. Al problematizar la universidad moderna como institución asociada a la concentración de poder, propiedad y conocimiento, se abre la posibilidad de pensar formas educativas centradas en el común, caracterizadas por la horizontalidad, la pluralidad epistémica y el arraigo territorial. La idea de comuniversidad y el proceso de la Universidad Comunitaria Mexcala constituyen, en este sentido, un laboratorio conceptual y práctico que interpela directamente a los modelos hegemónicos de formación profesional, incluidos aquellos que se dicen interculturales pero reproducen lógicas estatales y mercantiles.


En tercer lugar, el libro sistematiza un amplio repertorio de saberes situados: agroecologías campesinas, experiencias de defensa territorial urbana y rural, reflexiones críticas sobre el derecho y los límites de la abogacía tradicional, pedagogías comunitarias, prácticas formativas autónomas y expresiones de arte comunitario. Al poner estas experiencias en diálogo, la obra contribuye a la “comunalización” del conocimiento, es decir, a su circulación horizontal entre sujetos y territorios diversos, y no solo a su acumulación académica. Ello permite vislumbrar tramas transterritoriales de lucha y aprendizaje compartido, más allá de fronteras nacionales y disciplinarias.


Por último, el texto ofrece una serie de aportes propositivos: la centralidad del territorio como fundamento de cualquier proyecto educativo emancipador; la necesidad de desmercantilizar tanto la tierra como el saber; la importancia del arraigo afectivo y práctico para sostener la defensa de la vida; y la urgencia de construir pedagogías que articulen memoria, crítica y creación. La principal contribución de la obra reside en mostrar que los “otros mundos posibles” no son una abstracción futura, sino procesos ya en marcha, frágiles y contradictorios, pero reales, en los cuales la educación —entendida como práctica comunitaria, situada y comprometida con la vida— ocupa un lugar estratégico para enfrentar el colapso y abrir horizontes de dignidad y autonomía.

Esperamos que lo disfruten

El equipo de Repositorio Digital.CL





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lunes, 19 de enero de 2026

"Decolonialidad, emancipación y utopías en América Latina y el Caribe" , Pedro José Ortega (Editor)

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  Esta antología colectiva editada por Pedro José Ortega constituye un esfuerzo académico colaborativo que articula tres conceptos fundamentales para comprender el pensamiento crítico latinoamericano y caribeño contemporáneo: decolonialidad, emancipación y utopía. No se trata de una corriente única de pensamiento, sino de un conjunto de perspectivas convergentes que comparten el "oficio crítico" orientado hacia la transformación de estructuras económicas, políticas y sociales heredadas del colonialismo. Los autores—procedentes de Europa y América—se unifican por su propósito transformador común, sin adherirse a una metodología ortodoxa particular.nec

DECOLONIALIDAD: La Crítica de la Razón Eurocentrada
Fundamentos Epistemológicos

Walter Mignolo propone que la crítica decolonial descansa en una genealogía histórica de las ciencias sociales como instrumento de poder colonial. Identifica cuatro premisas fundamentales: (1) las ciencias sociales germinan post expansión colonial del siglo XV, destinadas a legalizar fronteras conforme intereses colonialistas europeos; (2) nacen de la teología cristiana, que separó conocimiento físico-cosmológico (filosofía natural) del conocimiento moral-político (ciencias sociales); (3) se presentan como herederas del pensamiento eurocentrado de la Ilustración alemana; y (4) se desarrollan paralelamente a la Revolución Industrial del XVIII, bajo influencia de Reino Unido y Francia, con énfasis en economía política basada en acumulación de riqueza material.

Esta genealogía es crítica porque revela que las ciencias sociales no son neutrales sino parte del "patrón colonial de poder" identificado por Aníbal Quijano. Su función histórica ha sido legitimar formas de dominación mediante el reemplazo de todas las formas de cooperación y solidaridad por cálculo monetario y intercambio de mercancías—lo que Marx denominó "fetichismo de la mercancía".

La decolonialidad, por tanto, no busca reformar estas ciencias sino constituir "saberes fronterizos" que emergen desde la experiencia vital de resistencia de los excluidos, pobres y cuerpos que sufrieron apropiación del poder colonial.

Espacialidad Compleja y Criollización
Michaeline Crichlow y Patricia Northover proponen reentender el espacio caribeño como entidad compleja que trasciende los análisis positivistas binarios heredados de ciencia occidental. La criollización no es meramente creación de lenguas e identidades socioculturales, sino proceso de "lucha cultural" realizado como "práctica estética" y "desenfrenada fabricación" para recuperar sentido de sí mismo, del lugar y de la estructura de comunidad humana.

El concepto de "espacio" adquiere aquí dimensión ontológica fundamental: no es geografía física sino "lugar del acontecimiento" donde emergen imaginarios poscriollos, significados, subjetividades, deseos y utopías. Este espacio permite abordar la borradura histórica de culturas indígenas y afrodescendientes, eliminadas por discursos racializados con pretensión de universalidad. La hibridez caribeña, entendida desde perspectivas como la de Wilson Harris, no alude a mezcla simple de elementos, sino a vidas humanas "enredadas" en discursos de poder colonial, arrancadas de espacios locales vitales para ser lanzadas al abismo de lo global donde mercados dominan precios y vidas mismas.

Descolonialidad de Estructuras Estatales

Jean-Claude William interroga la política de asimilación francesa en territorios caribeños (Guadalupe, Guyana, Martinica), distinguiéndola del self-government británico. Propone seguir a Aimé Césaire mediante un proceso progresivo: departamentalización, descentralización y creación de comunidades sui generis que dependan del "rodeo" de la libertad espontánea. Su conclusión es radical: "la colonización no ha permitido contacto entre civilizaciones", sino que ha destruido la cooperación como régimen posible de relaciones de convivencia.

Fred Reno analiza el Estado francés como creación de élites políticas que intenta combinar un Estado pluriterritorial en república indivisible con sociedad multicultural en Estado unitario. Esta contradicción genera un imperativo político: restablecer discurso identitario propio mediante "descentramiento" (concepto de Piaget) que permita escapar de subjetividad distorsionadora egocéntrica hacia formas diversas de objetividad en relación con el mundo exterior. La refundación del Estado implica crear nuevamente conceptos de igualdad y libertad bajo consideraciones de universalidad no etnocéntrica.

Crítica al Productivismo Capitalista
Éder Lira de Souza Leão demuestra que la desigualdad de términos de intercambio económico entre Brasil y potencias imperialistas (EE.UU., China) reproduce colonialidad del poder mediante nueva forma: dependencia económica estructural. Utilizando Quijano, Wallerstein y Furtado, muestra que el subdesarrollo no resulta de políticas ineficientes sino de consecuencias inevitables de la expansión del sistema capitalista. Políticas de "crecimiento endógeno" y "exógeno" no detienen la acumulación desigual, sino impulsan al capitalismo a instrumentalizar el Estado para nuevos monopolios transnacionales. La decolonialidad requiere rehabilitar narrativas contra la borradura de memoria del imperialismo.

Colonialidades Múltiples y Movimientos Sociales
Marcos de Araújo Silva visibiliza que los movimientos sociales transnacionales de migrantes LGBT operan como dispositivos de descolonialidad mediante deconstrucción del patriarcalismo tradicional y promoción de matrimonio igualitario. Sin embargo, estos movimientos confrontan la marginación del "LGBT proletariado": colectivo excluido transnacionalmente por acceso desigual a políticas públicas, reproduciendo discriminación que une opresión de clase con opresión de género y sexualidad. La propuesta es hablar de "colonialidades" (plural) para ofrecer mirada dialógica a demandas de derechos desde perspectiva transnacional, transgeográfica y transmoderna.

EMANCIPACIÓN: Liberación de Universalismos Etnocéntricos
Racionalización de Relaciones Humanas

Para Stéphane Douailler, la emancipación es posible mediante "racionalización de relaciones humanas" sin imponer unidad de razón etnocéntrica. Sujetos y colectividades se liberan de esencialismos, superioridades y jerarquizaciones para construir heterogeneidad material, política y subjetiva con la que se identifican. Emancipación significa rescate de toda relación rota, obstruida, elidida, usurpada, para devolver a memoria y existencia de sujetos y comunidades la capacidad de extraer experiencias válidas para recuperación de memoria.

Debe hablarse de "emancipaciones" (plural) porque operan en vidas que sufrieron reinvención o demolición total de historias y acceso a convivencia, no desde continuismo político particular sino desde el "alma humana". Douailler se opone explícitamente a estudios culturales que aparentan igualitarismo pero permiten el "robo ilimitado" de vidas pobres: canibalismo cultural que expropía proyectos emancipatorios de naciones menos poderosas.

Negritud como Construcción de lo Universal
Nadia Yala Kisukidi establece dimensión "operacional" para desmontar políticas de lo universal surgidas en contextos académicos europeos. La negritud se libera de esencialismos para devenir escena de confrontación crítica y creación, no meramente discurso académico, sino descomposición de narrativas de opresión.

La propuesta invoca la "literatura menor" de Aimé Césaire: escritura de minoría hecha en "lengua mayor" que se levanta contra poder colonial, imperial y de dominación como acto creativo de transformación política y articulación de comunidades. Negritud construye versión nueva de lo universal desde "locus enuntiationis" de condición negra (Césaire) o ser negro-africano (Senghor). Este universal es "rayano" (fronterizo), no divisor sino integrador, recogiendo sensibilidad del habitante fronterizo cuya experiencia permuta entre aquí y allá, creando lo nuevo que no pertenece totalmente a ningún lado.

Verdadera emancipación requiere: (a) reescritura heterodoxa de lo universal, (b) desmonte conceptual de categoría filosófica de recuperación, (c) deconstrucción de Jean-Paul Sartre que presupone lo negro como momento secundario de progresión dialéctica. El imaginario es una "sociedad sin raza"—república universal que convive con la diferencia.

Reconocimiento de Víctimas como Sujetos Históricos
Luz María Lozano Suárez propone nueva noción de víctima en conflicto armado colombiano: no definida por instituciones políticas sino reconocida desde propias experiencias y memoria. Enrique Dussel propone ética de liberación contra dialéctica hegeliana dominador-dominado y contra "yo pienso" cartesiano equivalente al "yo conquisto".

Verdadera justicia implica sujeto ligado a víctima que responda a su interpelación. Víctima no es representación abstracta sino ser que sufre material y simbólicamente. Método analéctico entiende Otro como libre contra universalismos etnocéntricos, otorgando a víctima estatuto de signo indispensable para interpretación contemporánea contra cualquier supremacía o hegemonía.

La justicia transicional es insuficiente porque reduce víctima a receptor de reparación económica y moral, impidiendo recolocarla como héroe histórico y recuperar su reconocimiento. Solo desde memoria de víctima emerge consciencia crítica al sistema que causa victimización.

Superación de la Dialéctica Amo-Esclavo
Fernando Ferrán analiza fenomenología hegeliana destacando que dialéctica implica negar ambas figuras (amo/esclavo), no reproducirlas en espiral estéril de luchas entre falsos vencedores y verdaderos sometidos ajenos a muerte, trabajo, educación y formación cultural. Critica Hobbes, Locke y Montesquieu cuyas defensas de libertad coincidían con defensa de propiedad privada, perpetuando bases estructurales de esclavismo.

Declaraciones revolucionarias de libertad (1776 EE.UU., 1789 Francia) nunca cuestionaron existencia de esclavos y plantaciones. Fue Revolución haitiana (1791-1804) quien inauguró verdadera emancipación mediante liberación violenta desde abajo, expulsando colonizadores franceses y aboliendo esclavitud. Esto constituye primer vestigio de lucha de clases, no al estilo pacífico del socialismo fabiano sino mediante fricción constante entre clases.

Emancipación como Resistencia ante Mercantilización Global

Edelyn Dorismond ve emancipación como resistencia ante mundialización, capitalismo de mercado y mercantilización del cuerpo. Identifica dos experiencias fundamentales en Antillas francófonas: (a) esclavismo que produce "memoria sufriente" y (b) obligación de "vivir en sí mismo valorizado" (esclavitud utilitarista contemporánea).

Memoria sufriente surge de imposición de poder colonialista y pretensión "civilizatoria" cristiana impuesta por racionalismo eurocentrado. Desde aquí, Otro reinventa mundo nuevo e identidad subjetivamente desarraigada. Criollización, vista como herramienta, permite emancipación de "memorias diversales" (construidas desde fuentes diversas) entre dos extremos: "schoelcherismo" (memoria del esclavo volviendo al amo) y "cimarronismo" (resistencia combativa). Metodología de criollización ayuda entender emancipación como proyecto complejo de liberación de memoria oprimida y excluida.

Decolonialidad de la Traducción y la Representación
Varenka Bello define traductor como vehículo de dos culturas, liberador de prejuicios. Diversidad lingüística caribeña (franco-, anglo-, hispano-caribeña) plantea desafío fundamental: traducir historias cuyos referentes sígnicos deben transmutarse mediante lenguas coloniales o sus variantes criollizadas. Requiere teoría de traducibilidad que reconozca producciones autóctonas cuya visibilidad lucha contra formas establecidas por mercado y elitismo económico. Traducción multifocal permite ver más allá de producción "central" hacia polos excéntricos.

Delia Blanco analiza representación del cuerpo en arte europeo: colonizador vestido (armado) vs. poblaciones amerindias desnudas. Cuerpo desnudo sugiere intimidad con naturaleza ("cuerpo-ritual", "cuerpo-espiritual"), mientras cuerpo colonizador implica naturaleza como exterioridad (moralidad judeocristiana impuesta). Con sincretismo religioso nace criollización donde danza continua pasa de profano a religioso. "Con la profanación de los cuerpos nace el Caribe": cuerpo-ofrenda, cuerpo-sacrificio, cuerpo-tótem, cuerpo-árbol de vida, cuerpo-geografía erótica, cuerpo libre de representación funcional liberan al Caribe de categorías coloniales.

UTOPÍA: Anticipación Crítica de Futuro Realizable
Persistencia Utópica contra Totalitarismo

Patrice Vermeren, siguiendo Miguel Abensour, analiza dilema político fundamental: colonizador no requiere pensar emancipación del excluido; colonizado debe pensar dominación como parte constitutiva de su memoria para imaginar liberación. Memoria del oprimido contiene memoria de opresión como fuente de reconocimiento: "metamemoria" capaz de constituir imagen de porvenir utópico anárquico (exige transformar establecido) y realizable (requiere recrear relaciones incluyentes).

Utopía es crítica: significa "pensar contra" el propio tiempo, no contra algo o alguien específico. Vermeren distingue dos caminos: utopía persistente (búsqueda voluntarista renovada contra dominación, servidumbre y explotación) vs. utopía totalitaria (cerrada, estática, negadora de temporalidad, pluralidad y singularidad). Entre ambas se entrecruza desafío de vencer "tiránica de utopía totalitaria" que impone unidad integradora contra necesidad de reivindicar utopía emancipadora de dicha forma de unidad.

Conversión utópica es "disposición que, mediante ejercicio imaginación, no teme en sociedad dada trascender límites e inventar algo diferente" (Abensour). No es desplazamiento de un lugar a otro, sino suspensión de espacio-tiempo determinados, desviación de topía hacia utopía (no-lugar), experimentación de nuevo ser conjunto en mundo.

Democracia Insurgente y Acción Colectiva
Democracia debe ser insurreccionaria: no es Estado de derecho ni régimen político entre otros, sino institución política conflictiva de lo social y modalidad de acción que se reinventa para luchar contra dominación, totalización, mediación propias del Estado, preservando poder de acción del pueblo. Debe democratizarse utopía y utopianizarse democracia.

Rancière complementa análisis con utopía como doble negación: no-lugar de un lugar Y no-lugar de un no-lugar. Distribución "normal" de lugares (policía/orden) es perturbada por democracia insurgente donde sujeto político reclama ser contado en igualdad. Verdadera utopía no es la que pone en marcha acción democrática, sino la acción utópica la que crea su propio horizonte utópico. Capacidad de luchas presentes e imaginación colectiva son las que inventan porvenir imposible.

Posdesarrollo y Heterotopía
Paulo Henrique Martins critica democracia liberal como creación de propaganda conservadora, oligárquica, colonialista eurocéntrica e imperialista norteamericana. No abandona democracia sino reclama nuevo entendimiento en relaciones sociales: momento posdesarrollista que configura sociedad fuera de términos que garantizan soberanía de razón eurocentrada, dentro de principios que aseguran nuevo tipo de sociedad para todos.

Propone heterotopía (Foucault) que incorpore propuestas de movimientos sociales diversos: Foro Social Mundial ("otro mundo es posible"), movimientos indígenas ("Bien Vivir"), convivialidad de Illich, bien común de Houtart, decrecimiento de Latouche, pluriversidad epistémica de Escobar, ecología política de la diferencia de Santos, posextractivismo de Gudynas. Heterotopía permite visibilizar que deterioro de recursos naturales y agotamiento de pensamiento desarrollista neoclásico requieren refundación radical de Estado, no reforma modernizadora estilo neoliberal.

CONCLUSIONES INTEGRADAS
Síntesis de la Triada Conceptual

Decolonialidad, emancipación y utopía forman sistema coherente de crítica y transformación social:

Decolonialidad epistémica desactiva el andamiaje eurocéntrico de ciencias sociales mediante recuperación de saberes fronterizos de excluidos, comprensión de criollización, espacialidad compleja y movimientos sociales múltiples. Requiere reconocimiento de que conocimiento no es neutral sino producto de poder colonial.

Emancipación de subjetividades libera consciencia de universalismos etnocéntricos unitarios, visibiliza víctimas desde sus propias memorias, descoloniza traducción e interpretación, reconoce negritud como universal nuevo no basado en raza, profana cuerpos coloniales. Es proceso de "racionalización" sin imposición etnocéntrica.

Utopía crítica realizable anticipa mundo donde democracia es conflictiva e insurgente (no consensual ni estatista), donde desarrollo se desliga de productivismo capitalista, donde heterotopía de movimientos permite "otro mundo posible" de solidaridad, cooperación y justicia.

Transformación Radical de Estructuras
La obra rechaza explícitamente:

Reforma superficial de instituciones coloniales

Asimilación a modelos occidentales presentados como universales

Representación política sin participación directa de excluidos

Justicia transicional que olvida memoria de víctimas

Desarrollo que perpetúa extractivismo capitalista

Propone:

Deconstrucción total de estructuras coloniales de poder en episteme, ontología y política

Reconocimiento de pluralidades epistemológicas, ontológicas, políticas y estéticas

Recuperación de memoria de excluidos como sujetos históricos protagonistas

Imaginación de nuevas relaciones humanas basadas en solidaridad y cooperación

Acción colectiva que inventa futuro no predeterminado por lógica capitalista

Perspectiva Metodológica y Proyección
Los autores rechazan ortodoxia única de pensamiento. Más bien, buscan que "oficio de crítica" sea ejercicio común de transformación social: labrar formas ideales de justicia, libertad e igualdad. Esto requiere consciencia de que toda síntesis es provisoria, que tarea continúa con nuevas generaciones.

El texto no proporciona respuestas cerradas sino abre espacios de reflexión donde teoría decolonial, emancipatoria y utópica pueden continuar desarrollándose desde experiencias concretas de lucha de pueblos latinoamericanos y caribeños. La esperanza final es que estos escritos "continúen inspirando la creación de un mundo mejor para todos los seres humanos, sin excepción".

 





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martes, 13 de enero de 2026

Participación Social ¿Para qué? , Eduardo L. Menéndez y Hugo Spinelli

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 Estimados y estimadas:

En la entrega de esta semana les presentamos esta obra que cuestiona de manera sistemática cómo se entiende, concibe y aplica la participación social, y revela las contradicciones entre los discursos democráticos y las prácticas efectivas.

El título mismo —"Participación social, ¿para qué?"— sintetiza la provocación de la obra. Spinelli señala en la presentación que la participación aparece como una "contraseña" incuestionable en discursos gubernamentales, de organismos internacionales y ONG, pero rara vez se pregunta: ¿qué se entiende realmente por participación? ¿Es un medio o un fin? ¿A quiénes sirve? ¿Qué se reproduce? El problema es que la participación se ha naturalizado sin reflexión crítica sobre sus propósitos reales.


Primera parte: Las ideologías de la participación comunitaria
La genealogía de un concepto problemático
Antonio Ugalde inicia un análisis histórico devastador mostrando cómo el concepto de "participación comunitaria" surgió en contextos de proyectos de desarrollo rural en los años 50-60, donde fue utilizado para introducir valores consumistas, extraer trabajo gratuito (autoconstrucción) y neutralizar organizaciones populares genuinas.


Prejuicios sobre los campesinos y pobres urbanos
Ugalde documenta cómo científicos sociales estadounidenses caracterizaban a campesinos y pobres como "apáticos, desconfiados, no cooperativos, autoritarios, incapaces de aceptar riesgos" y "faltos de empresa". Esta interpretación justificaba que necesitaban "modernizar sus valores" mediante "ingeniería social". Sin embargo, Ugalde demuestra que esta era una lectura completamente falsa: organizaciones precolombinas como el tequio (México), guelaguetza (Andes), minga (región andina) y sistemas de cargo ya incorporaban trabajo colectivo, ayuda mutua, participación política e igualitarismo.


Paradoja reveladora
Lo paradójico es que mientras gobiernos e instituciones internacionales predicaban la participación comunitaria, simultáneamente destruían las organizaciones populares genuinas que sí funcionaban. Ugalde cita ejemplos como las Ligas Campesinas en Brasil (bajo Francisco Julião), las organizaciones campesinas en Honduras, los sindicatos rurales en Perú bajo Hugo Blanco. Estos movimientos fueron reprimidos, sus líderes asesinados o exiliados, porque representaban amenazas reales al poder.


Tres funciones reales de la "participación comunitaria"
Ugalde identifica que la participación comunitaria ha servido históricamente para:


Introducir valores consumistas mientras se destruyen instituciones indígenas ricas y autosustentables.

Extraer trabajo no remunerado mediante la "autoconstrucción" de infraestructuras (carreteras, sistemas de riego, escuelas), liberando capital estatal para gastos en defensa y represión.

Neutralizar organizaciones populares mediante cooptación de líderes capaces, manipulación y violencia.

Segunda parte: La participación social en salud — un balance de fracasos
El patrón latinoamericano
Menéndez argumenta que aunque la participación comunitaria en programas de salud es reciente (principalmente desde los 70), ha reproducido exactamente el patrón de fracasos observado en otros sectores.


Tercera parte: Contradicciones entre estructura y localidad
El problema de la articulación
Menéndez articula una crítica crucial: mientras que la participación se enfatiza a nivel local, las decisiones económico-políticas que determinan la vida cotidiana se toman a nivel global por actores completamente ajenos a las comunidades.


Desde los años 70, políticas de ajuste estructural del FMI y Banco Mundial (privatizaciones, desempleo, concentración de riqueza) transformaron radicalmente las condiciones de vida sin que las poblaciones participaran en esas decisiones. Después, se pide a esas mismas poblaciones que "participen" en soluciones a nivel comunitario para problemas (desnutrición, violencia, pobreza extrema) que generaron actores externos.

Culpabilización de la víctima
Menéndez critica cómo la participación social opera frecuentemente como mecanismo de "culpabilización de la víctima" (Ryan, 1976): si comunidades no resuelven sus problemas de salud mediante participación local, es culpa de su "falta de cultura" o "descuido", ocultando que las causas están en decisiones macroestructurales fuera de su control.


Cuarta parte: Múltiples trayectorias y objetivos de la participación social
Menéndez documenta que la participación social ha tenido múltiples y frecuentemente contradictorias orientaciones:

Objetivos específicos de salud: mejorar cobertura, reducir daños.

Legitimación estatal: participación como medio para legitimar gobiernos o instituciones.

Trabajo voluntario reduciendo costos: uso de mano de obra gratuita.

Democratización: participación como ejercicio de ciudadanía y democracia directa.

Transformación macrosocial: participación como inicio de cambios estructurales.

Distracción y control: participación como mecanismo de hegemonía/subalternidad.

El problema es que estas orientaciones frecuentemente son antagónicas, pero los documentos oficiales las presentan como si fueran complementarias.


Quinta parte: Fassin y la ética de la ambigüedad
Didier Fassin añade una perspectiva antropológica-ética subrayando que la participación comunitaria en salud opera frecuentemente en contextos de "ideología y pragmatismo" donde:Las representaciones ideales (participación, democracia, equidad) contrastan radicalmente con las prácticas efectivas (control, cooptación, reproducción de desigualdades).

El dilema moral: gobiernos y ONG enfrentan una paradoja: necesitan legitimación popular pero no pueden permitir participación que realmente cuestione el orden estructural.

Conclusiones transversales
Discurso versus práctica: Existe un abismo entre lo que se dice sobre participación social (democratizador, empoderante, equitativo) y lo que efectivamente sucede.

Participación sin poder: Las comunidades son consultadas sobre lo local pero nunca sobre las decisiones estructurales que configuran sus realidades.

Reproducción de desigualdades: Lejos de redistribuir poder, la participación social frecuentemente reproduce o intensifica desigualdades existentes, concentrando recursos en elites locales cooptadas.

Necesidad de preguntarse el "para qué": La obra insta a recuperar la pregunta fundamental que se ha perdido: ¿para qué participación social? ¿Al servicio de qué actores y qué proyectos? ¿Con qué consecuencias para la vida de las personas?

Articulación teoría-práctica: Menéndez insiste en que no basta reflexión teórica sobre la participación; es necesario observar sistemáticamente qué se hace en la práctica con definiciones que aparecen en documentos oficiales.

El libro es un llamado a la vigilancia crítica sobre un concepto que, por su omnipresencia, ha perdido capacidad analítica y se ha convertido en un eslogan vacío que puede ser usado para fines contradictorios: tanto para promover auténtica transformación como para legitimizar sistemas de control y explotación.

 





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