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lunes, 16 de febrero de 2026

"Saberes para otros mundos posibles” , coordinado por Inés Durán Matute

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 El libro “Saberes para otros mundos posibles”, coordinado por Inés Durán Matute, se sitúa en el contexto de una crisis civilizatoria marcada por la guerra contra la vida, el colapso socioecológico y la profundización de múltiples violencias, tanto materiales como epistémicas. A partir de este diagnóstico, la obra se propone como un esfuerzo colectivo por “liberar saberes” que permitan enfrentar el colapso y abrir posibilidades de otros mundos posibles, enraizados en los territorios, en las luchas de los pueblos y en formas alternativas de educación y organización social. El texto se articula, además, en diálogo estrecho con la experiencia de la comunidad coca de Mezcala (Jalisco, México) y el proceso de gestación de la Universidad Comunitaria Mexcala, concebida como un espacio de formación, resistencia y construcción de autonomía.


En el prefacio, Rocío Moreno reconstruye la memoria del Colectivo Mezcala y del proceso organizativo que, desde inicios de los años 2000, enlaza convivialidad, reflexión política y lucha territorial. A partir de encuentros comunitarios en el barrio de La Cuesta, de la interlocución con el zapatismo y del vínculo con el Congreso Nacional Indígena, la comunidad va releyendo su propia historia, fortaleciendo la Asamblea de Comuneros y revitalizando su identidad como pueblo coca. Un hito central es la prolongada defensa del territorio frente a la invasión de tierras por un empresario de Guadalajara, conflicto que culmina con la recuperación de las tierras comunales en 2022 y con la decisión de destinarlas a la Universidad Comunitaria Mexcala. Esta narración muestra cómo la lucha por la tierra, la memoria histórica y la educación se entretejen como dimensiones inseparables de un mismo horizonte de autonomía.


La introducción de Inés Durán Matute formula el marco conceptual del libro. La autora caracteriza el momento actual como un colapso civilizatorio impulsado por un capitalismo que mercantiliza la vida, produce violencias extremas, destruye territorios y coloniza las subjetividades mediante el consumo, la competencia y la racionalidad instrumental. Frente a ello, se plantea la necesidad de “luchar por la vida” y de recuperar la imaginación utópica, más allá de la lógica del desarrollo y la modernización. En este contexto, la educación es problematizada como aparato ideológico del Estado que reproduce el orden capitalista, patriarcal y colonial, pero también como un campo disputable en el que emergen experiencias de universidades comunitarias, interculturales y autónomas que buscan desmercantilizar el conocimiento y ponerlo al servicio de la defensa de la vida.


Sobre esta base, Durán introduce la noción de “comuniversidad”: un proyecto educativo que renuncia a la propiedad, al poder jerárquico y a la apropiación privada del saber, apostando por el común como horizonte organizador. Inspirada, entre otros, en debates zapatistas sobre el “común” y la “no propiedad”, así como en críticas a la universidad como institución moderna asociada al Estado y a la concentración de conocimiento, la comuniversidad se concibe como un espacio de saberes compartidos, sin centro propietario, orientado a regenerar vínculos con la Tierra, a reterritorializar la vida y a sostener comunidades diversas que resisten al colapso.


La obra se estructura en cinco grandes secciones. La primera, “Saberes de la tierra: otras agroecologías para la vida y la autonomía”, reúne testimonios y reflexiones de campesinos, defensores de bosques, educadores y colectivos migrantes. Desde Mezcala, se subraya que el territorio es “tierra y agua” y que la pérdida de la tierra implica la muerte de la cultura. Se enfatiza la importancia de sembrar los propios alimentos como base de dignidad, autonomía material y continuidad comunitaria. Experiencias como la defensa del bosque El Nixticuil en la periferia urbana de Guadalajara muestran cómo el arraigo afectivo y práctico al territorio es condición para sostener resistencias de largo aliento. La agroecología, entendida no solo como técnica sino como política de cuidado, se presenta como vía para confrontar la agroindustria, los agrotóxicos y los monocultivos (agave, berries, aguacate), promoviendo relaciones respetuosas con la tierra, la diversidad biológica y los ciclos ecológicos.


La segunda sección, “Nuevos enfoques legales: ¿otra abogacía es posible?”, problematiza el papel del derecho estatal en la reproducción del capitalismo neoliberal, el patriarcado y el colonialismo. Diversos autores analizan cómo la institución de la propiedad, los regímenes de concesiones y la arquitectura jurídica en torno a los territorios han facilitado la devastación ambiental y el despojo de pueblos y comunidades. Al mismo tiempo, se exploran posibilidades para una “otra abogacía” basada en la articulación de derechos humanos, derechos de los pueblos originarios y derechos de la naturaleza, así como en el reconocimiento de pluralidades normativas y formas colectivas de apropiación. Sin idealizar el campo jurídico, se sostiene que este puede operar como herramienta táctica “dentro, contra y más allá del Estado”, siempre y cuando se lo descolonice, se cuestione su pretendida neutralidad y se subordinen sus usos a la defensa de la vida y de lo común, y no a su mercantilización.


La tercera sección, “Pedagogías comunitarias y educación como bien común”, aborda las preguntas sobre qué educación es necesaria para enfrentar el colapso y cómo desactivar la función colonizadora de la escuela. A partir de experiencias en Oaxaca y otros contextos, se discuten pedagogías comunales, decoloniales y liberadoras que se orientan a la reproducción de la vida comunitaria y a la afirmación de la comunalidad como principio organizador. La propuesta de carrera de Pedagogía de la Universidad Comunitaria Mexcala se presenta como contrapunto a la “educación-empresa”: busca formar sujetos capaces de escuchar, dialogar, construir conocimiento en colectivo, vincular teoría y práctica, y rearticular mente, cuerpo y territorio. Herramientas como las guías de trabajo se valoran en tanto favorecen la autonomía del estudiantado, el aprendizaje situado y la co-producción de saberes.


La cuarta sección, “Resistencias formativas por la vida”, amplía el foco hacia otras experiencias de formación que han surgido en América Latina y en otros territorios como respuesta a la violencia estructural, el racismo y el extractivismo. El Instituto Superior Intercultural Ayuuk, la Pluriversidad Autónoma Comunitaria de Chiapas, la Universidad Maya Kaqchikel, UniTierra Califas y las universidades de Rojava y del Norte de Siria constituyen ejemplos de proyectos que combinan formación política, arraigo territorial y construcción de alternativas de vida. A través de estos casos, se discuten tensiones recurrentes: la relación con el Estado y las fuentes de financiamiento; el reconocimiento o no de títulos oficiales; la tensión entre autonomía y cooptación; y la necesidad de coherencia entre principios (comunalidad, integralidad, reciprocidad) y prácticas cotidianas. Estas experiencias refuerzan la idea de que la educación puede ser una herramienta estratégica si se inscribe en procesos más amplios de organización y resistencia.


Finalmente, la sección “Arte comunitario desde nuestras raíces y territorios” destaca el papel del arte —particularmente la gráfica rural— como lenguaje de resistencia, memoria y creación de futuro. El Taller de Gráfica “La Chayotera”, vinculado a niñas, niños y jóvenes de Mezcala, se convierte en un espacio concreto donde la Universidad Comunitaria Mexcala ya está en marcha, pese a no contar aún con edificios formales. A través de grabados y otras expresiones visuales, se plasman la vida cotidiana, las preocupaciones y los sueños de la comunidad, contribuyendo a re-significar el territorio y a fortalecer la identidad colectiva. El arte aparece, así, como eje transversal de la formación, capaz de abrir sensibilidades y narrativas que desbordan los límites de la educación convencional.


Conclusiones y aportes


En conjunto, “Saberes para otros mundos posibles” ofrece una contribución relevante al debate contemporáneo sobre educación, territorio y transformación social en el contexto del colapso civilizatorio. En primer lugar, el libro aporta un diagnóstico crítico que vincula la violencia política, el extractivismo, la crisis climática y la devastación comunitaria con la forma capitalista y colonial de organizar la vida. Este diagnóstico no se queda en la denuncia, sino que se enlaza con experiencias concretas de lucha y construcción de alternativas, evitando caer tanto en el catastrofismo paralizante como en la idealización ingenua de las resistencias.


En segundo lugar, la obra propone una relectura radical del papel de la educación y de la universidad. Al problematizar la universidad moderna como institución asociada a la concentración de poder, propiedad y conocimiento, se abre la posibilidad de pensar formas educativas centradas en el común, caracterizadas por la horizontalidad, la pluralidad epistémica y el arraigo territorial. La idea de comuniversidad y el proceso de la Universidad Comunitaria Mexcala constituyen, en este sentido, un laboratorio conceptual y práctico que interpela directamente a los modelos hegemónicos de formación profesional, incluidos aquellos que se dicen interculturales pero reproducen lógicas estatales y mercantiles.


En tercer lugar, el libro sistematiza un amplio repertorio de saberes situados: agroecologías campesinas, experiencias de defensa territorial urbana y rural, reflexiones críticas sobre el derecho y los límites de la abogacía tradicional, pedagogías comunitarias, prácticas formativas autónomas y expresiones de arte comunitario. Al poner estas experiencias en diálogo, la obra contribuye a la “comunalización” del conocimiento, es decir, a su circulación horizontal entre sujetos y territorios diversos, y no solo a su acumulación académica. Ello permite vislumbrar tramas transterritoriales de lucha y aprendizaje compartido, más allá de fronteras nacionales y disciplinarias.


Por último, el texto ofrece una serie de aportes propositivos: la centralidad del territorio como fundamento de cualquier proyecto educativo emancipador; la necesidad de desmercantilizar tanto la tierra como el saber; la importancia del arraigo afectivo y práctico para sostener la defensa de la vida; y la urgencia de construir pedagogías que articulen memoria, crítica y creación. La principal contribución de la obra reside en mostrar que los “otros mundos posibles” no son una abstracción futura, sino procesos ya en marcha, frágiles y contradictorios, pero reales, en los cuales la educación —entendida como práctica comunitaria, situada y comprometida con la vida— ocupa un lugar estratégico para enfrentar el colapso y abrir horizontes de dignidad y autonomía.

Esperamos que lo disfruten

El equipo de Repositorio Digital.CL





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