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lunes, 11 de mayo de 2026

Fascismo, neofascismo y otras expresiones del capitalismo del siglo XXI , Josué Veloz Serrade et al.

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La obra colectiva Fascismo, neofascismo y otras expresiones del capitalismo del siglo XXI surge del Concurso Internacional de Ensayos convocado en septiembre de 2024 por el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos (CELARG), la Casa de las Américas y la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad. Reuniendo once ensayos seleccionados entre 58 trabajos concursantes provenientes de múltiples países —incluidos Venezuela, Argentina, Cuba, Chile, Guatemala, México, Costa Rica, Ecuador y Estados Unidos—, la compilación aborda el fascismo clásico y sus mutaciones contemporáneas desde perspectivas filosóficas, históricas, sociológicas y politológicas. El hilo conductor de la obra es la tesis de que el neofascismo del siglo XXI no constituye una ruptura histórica sino una continuidad estructural del capitalismo en su fase neoliberal, en la cual la violencia política se resignifica como instrumento de acumulación, desposesión y control social diferencial.

II. Estructura argumentativa y contenidos principales

El ensayo ganador del concurso, de Josué Veloz Serrade (Cuba-Argentina), establece las bases filosóficas del análisis al recuperar el texto de 1934 de Emmanuel Lévinas sobre el hitlerismo y la tradición crítica de la Escuela de Fráncfort —particularmente Adorno, Horkheimer, Fromm y Marcuse—. Veloz Serrade interpreta el fascismo como una "condición de disponibilidad filosófica" inscrita en la civilización occidental: una disposición subjetiva y colectiva que, bajo condiciones de desamparo social y desclasamiento, canaliza el malestar hacia la obediencia incondicional a un líder autoritario y hacia la construcción violenta del enemigo. La noción lévinasiana del Otro —cuyo rostro opera como límite ético irrenunciable— es aquí central: el fascismo es la cancelación de ese rostro, la supresión del vínculo intersubjetivo que funda toda convivencia plural.

Carlos Figueroa Ibarra y Octavio Moreno Velador (Guatemala/México) sitúan el neofascismo latinoamericano en su genealogía histórica con la Doctrina de la Seguridad Nacional y el anticomunismo de la Guerra Fría, analizando sus expresiones contemporáneas en figuras como Bolsonaro, Milei, Trump y Bukele. Los autores distinguen entre el fascismo como forma de Estado —estructuralmente improbable en América Latina— y el neofascismo como movimiento político con capacidad gubernamental. Por su parte, Nuria Giniger (Argentina) profundiza en la "guerra cultural" del fascismo contemporáneo, destacando el rol de las redes sociales como dispositivos de producción del odio y la exclusión simbólica, donde migrantes, mujeres emancipadas, personas LGBTQ+, pueblos originarios e izquierdas son construidos como enemigos del orden social deseado.

Federico Giménez (Argentina) articula el neofascismo con la teoría decolonial, recuperando la noción fanoneana de la "zona del no-ser" para evidenciar que el neofascismo del siglo XXI reproduce jerarquías raciales, de género y de clase naturalizadas por el capitalismo colonial, operando mediante la desregulación laboral, la destrucción del Estado social y la criminalización de la diferencia. Leonora Reyes-Jedlicki y Fabian Cabaluz-Ducasse (Chile) aportan una perspectiva histó‍rico-pedagógica sobre el período 1973-2024, documentando tanto las estrategias neofascistas de homogeneización cultural en el espacio escolar como las resistencias pedagógicas que afirman la memoria histórica y la diversidad. Rolando Graterol Guzmán (Venezuela) examina la "guerra cognitiva" como estrategia neofascista, analizando la operación sistemática de deslegitimación del legado bolivariano como referente de integración latinoamericana e identidad plurinacional. Finalmente, Gabriela Segura Ballar (Costa Rica/EEUU), Adrienne Pine (EEUU) y Miguel Ruiz Acosta (Ecuador) completan el panorama con análisis del neoliberalismo mesiánico en Argentina y del fascismo como expresión estratégica continental del capital.

III. Dimensiones de inclusión, diversidad e interculturalidad

Desde una perspectiva especializada en inclusión, diversidad e interculturalidad, la obra ofrece materiales de considerable riqueza analítica en al menos cuatro dimensiones. En primer lugar, la exclusión de género y diversidad sexual: múltiples autores documentan cómo el neofascismo articula un discurso explícitamente antifeminista y anti-LGBTQ+, criminalizando la perspectiva de género como "ideología" e instrumentalizando la identidad sexual como vector de movilización del odio. En segundo lugar, la exclusión étnico-racial y colonial: el neofascismo reproduce jerarquías raciales coloniales (Giménez), mientras la guerra cognitiva borra identidades plurinacionales e impone narrativas occidentalo-céntricas (Graterol). En tercer lugar, la exclusión socioeconómica: la "dictadura del capital" produce precarización, desciudadanización y supresión de derechos sociales, especialmente en poblaciones vulnerabilizadas. En cuarto lugar, la obra registra resistencias interculturales: prácticas pedagógicas, memorias colectivas y organizaciones populares que afirman la pluralidad frente a la homogeneización neofascista.

IV. Conclusiones desde una mirada crítica

La compilación del CELARG constituye un aporte significativo al debate latinoamericano sobre el neofascismo contemporáneo, articulando marcos filosóficos críticos, análisis histórico-estructurales y perspectivas decoloniales. No obstante, desde los estudios de inclusión, diversidad e interculturalidad, es pertinente formular tres observaciones críticas.

En primer lugar, si bien la obra registra con rigor la producción neofascista de otredades excluidas, no articula con suficiente sistematicidad las intersecciones entre racismo, patriarcado, clasismo y heteronormatividad como dimensiones mutuamente constitutivas del proyecto neofascista. Una perspectiva interseccional explícita —en la línea de Kimberlé Crenshaw o de la teoría feminista decolonial latinoamericana (Lugones, Segato)— fortalecería considerablemente el marco analítico y evitaría el riesgo de tratar las exclusiones de manera compartimentada.

En segundo lugar, la obra adolece de una asimetría epistémica interna que merece atención crítica: aunque convocatoria internacional, los enfoques privilegian voces académicas del Cono Sur y Venezuela, con escasa o nula presencia de intelectualidades indígenas, afrodescendientes o de otros pueblos históricamente subalternizados del continente. Una obra sobre exclusión que no integra plenamente las voces excluidas reproduce, paradójicamente, las jerarquías epistémicas que critica. Desde la interculturalidad crítica —en clave de Catherine Walsh— esto implica que la "interculturalidad funcional" (mera tolerancia de voces diversas) debe trascenderse hacia una interculturalidad transformadora que cuestione las estructuras mismas de producción del saber académico.

En tercer lugar, la obra merece valorarse positivamente como herramienta de formación crítica en tiempos de resurgimiento autoritario. Su llamado a comprender el fascismo no como anomalía sino como posibilidad estructural de la civilización occidental —en clave lévinasiana y frankfurtiana— invita a una educación para el reconocimiento del Otro y la responsabilidad ética como antídotos frente a las derivas autoritarias. Desde los estudios de interculturalidad y diversidad, esto se traduce en la urgencia de cultivar disposiciones pedagógicas, institucionales y políticas que cultiven el reconocimiento, la escucha activa y la solidaridad intercultural como prácticas que desmantelan las lógicas del odio, la deshumanización y la exclusión que el neofascismo moviliza sistemáticamente. En suma, la obra del CELARG ofrece una cartografía crítica del neofascismo latinoamericano que, enriquecida con perspectivas interseccionales y epistemológicamente más plurales, puede constituir un recurso intelectual y pedagógico valioso para quienes trabajamos en la construcción de sociedades más justas, inclusivas e interculturalmente democráticas.


Referencias de la obra reseñada

Veloz Serrade, J., Figueroa Ibarra, C., Moreno Velador, O., Giniger, N., Caffaratti, C. J., Aguilera Vega, A., Giménez, F., Reyes-Jedlicki, L., Cabaluz-Ducasse, F., Graterol Guzmán, R., Segura Ballar, G., Pine, A., y Ruiz Acosta, M. (2025). Fascismo, neofascismo y otras expresiones del capitalismo del siglo XXI. Colección Pasión de Actualidad, Nº 1. Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos (CELARG). ISBN: 978-980-399-084-8.


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lunes, 27 de abril de 2026

Repensar la interculturalidad en la educación superior: propuestas disruptivas para su práctica , Quichimbo Saquichagua, F. y Pérez Morales, P. (Coords.) (2026).

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La obra colectiva Repensar la interculturalidad en la educación superior: propuestas disruptivas para su práctica (2026), coordinada por Fabricio Quichimbo Saquichagua y Patricia Pérez Morales, es una publicación de la Universidad Nacional de Educación del Ecuador (UNAE) que emerge del proyecto de investigación denominado "Discursos y prácticas en torno a la interculturalidad: la experiencia de los actores educativos", ejecutado entre 2023 y 2025. La cartilla pedagógica reúne las contribuciones de investigadores latinoamericanos de diversas disciplinas y tradiciones epistémicas, con el propósito de ampliar, complejizar y cuestionar las comprensiones dominantes del concepto de interculturalidad en el ámbito de la educación superior.

La obra se inscribe en el contexto latinoamericano, particularmente en Ecuador, donde la interculturalidad ha sido constitucionalmente consagrada como principio rector del Estado plurinacional (Constitución de 2008). Sin embargo, los autores constatan una brecha significativa entre el mandato normativo y su efectiva implementación institucional: la interculturalidad continúa siendo reducida, en la práctica educativa y en el imaginario social, a su asociación con los pueblos indígenas y la educación intercultural bilingüe (EIB), desvinculándose de su potencial como proyecto societal y pedagógico de carácter universal.

2. Estructura y desarrollo temático

La cartilla se articula en cinco capítulos más una sección de conclusiones generales. El capítulo 1 traza la genealogía teórica de la interculturalidad en América Latina, diferenciando las vertientes multicultural anglosajona, liberal-europea y crítica-latinoamericana (Walsh, 2010; Dietz, 2017; Tubino, 2004). Propone una lectura descolonizadora y comunal que supera los esencialismos culturales, rescatando la interseccionalidad como herramienta analítica para comprender la complejidad identitaria.

El capítulo 2 propone la escucha y la conversación como principios dialógicos fundamentales de la práctica intercultural. Desde una perspectiva hermenéutica crítica, los autores argumentan que el diálogo auténtico constituye una condición de posibilidad para resistir la hegemonía cultural y para construir relaciones educativas más horizontales y equitativas.

Los capítulos 3, 4 y 5 desarrollan los tres principios operativos que estructuran la propuesta pedagógica: la diversidad de diversidades, concebida desde la interseccionalidad como conjugación de múltiples identidades (género, etnia, clase, sexualidad, religión); los saberes-haceres, entendidos como la articulación de conocimientos académicos con saberes comunitarios y situados, desafiando la colonialidad del saber; y las comunidades de aprendizaje (CA), presentadas como metodología contrahegemónica y decolonial capaz de transformar los espacios universitarios en entornos de interaprendizaje, reconocimiento y justicia epistémica. Cada capítulo incorpora ejercicios reflexivos y herramientas pedagógicas concretas, incluyendo tertulias dialógicas, grupos interactivos y etnografías de saberes ancestrales.

3. Aportaciones teóricas y epistemológicas

El texto construye un andamiaje teórico que integra la pedagogía crítica (Freire, 1975, 2009), los estudios decoloniales (Quijano, 2014; Walsh, 2005, 2007; Castro-Gómez, 2005), la interseccionalidad, la ecología de saberes y las comunidades de aprendizaje (Elboj et al., 2004; Flecha y Puigvert, 2002). La propuesta central es la superación de una interculturalidad "funcional" —que reconoce la diversidad sin cuestionar las estructuras de poder— en favor de una interculturalidad crítica y descolonizadora, que interpela activamente las relaciones asimétricas inscritas en el currículo, las instituciones y las prácticas pedagógicas cotidianas.

Una contribución epistemológica relevante de la obra radica en la resignificación de la noción de "diversidad": en lugar de tratarla como diferencia cultural estática, la propuesta la concibe como recurso pedagógico dinámico y como oportunidad para construir políticas de antirracismo y antidiscriminación desde el aula universitaria. Del mismo modo, la inclusión de la etnomatemática andina —a través del análisis de la chakana— ejemplifica la apuesta por legitimar epistemologías históricamente marginadas dentro del currículo oficial.


4. Conclusiones desde una mirada crítica

Desde una perspectiva académica crítica, la obra representa un aporte significativo al campo de la educación intercultural en América Latina, especialmente por su articulación de teoría y práctica pedagógica y por el esfuerzo colaborativo y plurinacional de su autoría. No obstante, es posible identificar al menos cuatro tensiones analíticas que merecen ser problematizadas.

En primer lugar, la propuesta enfrenta la tensión clásica entre universalización y particularización de la interculturalidad. Si bien el texto critica la reducción de este concepto a los pueblos indígenas, su propio marco teórico y sus ejemplos pedagógicos recurrentes (chakana, comunidades andinas, Inti Raymi) reproducen, en cierta medida, la centralidad de lo indígena latinoamericano. Esto podría limitar la aplicabilidad del enfoque en contextos educativos urbanos, migratorios o marcados por otras formas de diversidad (afrodescendencia, diversidad funcional, identidades LGBTIQ+), cuya visibilidad en el texto es todavía incipiente.

En segundo lugar, la obra no problematiza suficientemente las condiciones estructurales e institucionales que obstaculizan la implementación de una pedagogía intercultural crítica en las universidades latinoamericanas: las lógicas de mercantilización de la educación superior, la precarización docente, la presión de los sistemas de acreditación y la inercia de currículos eurocentrados. Sin un análisis de estas restricciones sistémicas, la propuesta corre el riesgo de idealizar la transformación pedagógica como resultado exclusivo de la voluntad individual de los actores educativos.

En tercer lugar, aunque la interseccionalidad es invocada como categoría articuladora, su tratamiento permanece en un nivel declarativo. La obra no desarrolla metodologías específicas para abordar la intersección de opresiones en el aula (racismo, sexismo, clasismo, capacitismo) de manera simultánea y situada, lo cual constituye un desafío pendiente para la investigación educativa en este campo.

Finalmente, el carácter cartilla pedagógica de la publicación, si bien facilita su uso en entornos formativos, condiciona la profundidad del análisis empírico: las voces de los actores educativos son referenciadas, pero no sistematizadas con el rigor metodológico que cabría esperar de un texto de nivel magisterial o doctoral. La incorporación de datos cualitativos más robustos y de análisis discursivo de las entrevistas habría fortalecido la base investigativa de las propuestas.

En suma, Repensar la interculturalidad en la educación superior constituye una contribución valiosa y oportuna para el debate académico y pedagógico latinoamericano sobre diversidad e inclusión. Su potencial disruptivo reside en la propuesta de una interculturalidad vivida, crítica y descolonizadora que excede el aula y permea la vida institucional y social. Para consolidarse como paradigma transformador, sin embargo, deberá profundizar en el análisis interseccional, incorporar las restricciones estructurales del sistema educativo y diversificar sus referentes empíricos más allá del contexto indígena andino.


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lunes, 13 de abril de 2026

El racismo: una introducción , Michel Wieviorka

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Michel Wieviorka, sociólogo francés y director de estudios en la École des Hautes Études en Sciences Sociales, propone en esta obra una síntesis teórico-empírica del fenómeno racista en las sociedades occidentales modernas. Lejos de reducir el racismo a una anomalía histórica superada, el autor lo sitúa como un componente estructural de la modernidad, cuya comprensión exige tanto herramientas conceptuales rigurosas como atención a sus expresiones contemporáneas. La obra se organiza en dos partes: una dedicada a las herramientas analíticas y otra a la actualidad del racismo en Europa occidental.

Del racismo científico al nuevo racismo

Wieviorka traza una genealogía del racismo desde sus formulaciones científicas del siglo XVIII y XIX hasta sus versiones contemporáneas. El racismo clásico —o científico— operó mediante la naturalización de las jerarquías humanas, sostenida por disciplinas como la craneometría, la frenología y el darwinismo social. Autores como Gobineau, Le Bon y Galton articularon un edificio ideológico que legitimaba la colonización y la esclavitud en nombre de la superioridad racial. El nazismo representó el punto culminante y, a la vez, el agotamiento histórico de este paradigma.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el racismo científico cedió paso a lo que Martin Barker denominó el "nuevo racismo" o racismo diferencialista: ya no se apela a la jerarquía biológica, sino a la incompatibilidad cultural. Pierre-André Taguieff denominó este giro como "racismo diferencial", en el que el rechazo al Otro se funda no en su inferioridad, sino en la supuesta irreductibilidad de las diferencias culturales. Wieviorka advierte que este desplazamiento discursivo no elimina la lógica racista; simplemente la sofistica, al naturalizar la cultura del mismo modo en que antes se naturalizaba la biología.

El autor plantea además que la dualidad analítica —racismo universalista (inferiorización) y racismo diferencialista (exclusión)— no debe leerse como sucesión histórica lineal, sino como dos lógicas coexistentes y tensionadas en toda experiencia significativa del racismo. El apartheid sudafricano, por ejemplo, combinó explotación (lógica universalista) y segregación total (lógica diferencial).

El espacio sociológico del racismo

Para Wieviorka, el racismo no es un fenómeno puramente ideológico, sino que emerge de condiciones sociohistóricas concretas. Propone un esquema de cuatro polos que articulan las tensiones entre modernidad e identidad: el racismo universalista (ligado al colonialismo y al proyecto asimilacionista), el racismo de la caída social (propio de grupos que temen la pérdida de estatus), el racismo identitario contra la modernidad (vinculado al nacionalismo y al fundamentalismo) y el racismo de identidades en conflicto (resultado de tensiones interculturales en sociedades plurales). Estos polos son tipos analíticos, no realidades puras; los actores racistas combinan y amalgaman estas significaciones de modo frecuentemente incoherente.

Las expresiones concretas del racismo se ordenan desde el prejuicio y el rumor hasta la discriminación, la segregación y la violencia física. La investigación de Theodor Adorno sobre la personalidad autoritaria, los estudios de Gunnar Myrdal y la obra de Gordon Allport iluminan los mecanismos psicosociales del prejuicio, mientras que la noción de racismo institucional, formulada por Carmichael y Hamilton (1967), permite dar cuenta de discriminaciones sistémicas reproducidas sin necesidad de actores conscientemente racistas. Wieviorka valora esta noción, pero señala su debilidad: al disolver la responsabilidad individual en el sistema, corre el riesgo de producir un racismo sin sujeto.

La actualidad del racismo: condiciones estructurales y medios de comunicación

La segunda parte sitúa el análisis en las sociedades europeas contemporáneas. El fin de la era industrial, el declive del movimiento obrero, la crisis de las instituciones y la fragmentación cultural constituyen condiciones favorables para el resurgimiento racista. La figura del inmigrante emerge como nuevo objeto de racismo diferencialista, en una sociedad donde la cohesión nacional se debilita y las identidades particulares se movilizan en el espacio público.

Respecto a los medios de comunicación, Wieviorka adopta una postura matizada: si bien pueden actuar como vectores de representaciones racistas —especialmente a través de la estigmatización de minorías y la sobredramatización de la diferencia—, su responsabilidad no es mecánica ni unidireccional. Los medios también pueden constituirse en actores antirracistas, aunque sus márgenes de acción están determinados por el estado general de la sociedad y por el peso de otros actores institucionales y políticos.

Las dificultades del antirracismo

El capítulo final constituye uno de los aportes más lúcidos de la obra. Wieviorka examina la paradoja estructural del antirracismo: combatir el racismo exige nombrar las categorías raciales que se pretende disolver. Las políticas de acción afirmativa (affirmative action) en Estados Unidos ilustran esta tensión entre equidad y racismo invertido, entre reconocimiento cultural y fragmentación identitaria. La crítica francesa al antirracismo —representada, entre otros, por Taguieff y Yonnet— señala que las estrategias universalistas, al ignorar el diferencial cultural, resultan anacrónicas frente a un racismo predominantemente diferencialista.

El autor sostiene que un antirracismo consecuente y democrático debe articular sin reducir la apelación a los valores universales con el reconocimiento de las identidades específicas. Ni el universalismo abstracto ni el multiculturalismo radical son suficientes por sí solos: el primero invisibiliza las diferencias reales y el segundo puede alimentar el comunitarismo sectario. La eficacia antirracista depende, en última instancia, de la capacidad de sostener esta tensión productiva sin resolverla prematuramente.

Conclusiones

El racismo: una introducción constituye una obra de referencia indispensable para la comprensión sociológica del fenómeno racista en las sociedades modernas. Sus contribuciones teóricas más significativas pueden sintetizarse en tres ejes. Primero, la desnaturalización del racismo como constante antropológica: lejos de ser una propensión universal del ser humano, el racismo es un producto histórico de la modernidad occidental, asociado a la expansión colonial, el surgimiento del Estado-nación y las tensiones entre universalismo e identidad. Segundo, la superación del modelo dualista: la distinción analítica entre racismo universalista y racismo diferencialista no implica una sucesión cronológica lineal, sino la coexistencia conflictiva de dos lógicas que se articulan de manera variable según el contexto histórico y social. Tercero, la problematización del antirracismo: Wieviorka rechaza la ilusión de una acción antirracista sin contradicciones, y propone pensarla como práctica inherentemente tensionada entre la apelación a principios universales y el reconocimiento de las especificidades culturales e identitarias.

Desde una perspectiva de inclusión y derechos humanos, el texto aporta herramientas conceptuales fundamentales para analizar tanto el racismo institucional —cuya operatoria no requiere intencionalidad explícita— como las formas más sutiles de discriminación culturalista presentes en los sistemas educativos, los mercados laborales y los espacios públicos contemporáneos. La obra de Wieviorka sigue siendo, tres décadas después de su publicación, un referente teórico de primer orden para comprender las dinámicas de exclusión, minorización y violencia simbólica que caracterizan las sociedades plurales del siglo XXI.

Referencia: Wieviorka, M. (2002). El racismo: una introducción. Gedisa Editorial. (Obra original publicada en 1998 como Le racisme, une introduction, Éditions La Découverte & Syros, París)

Un abrazo
El equipo Radio Inclusión y RepositorioDigital.CL


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lunes, 6 de abril de 2026

La (Des)educación , Noam Chomsky (ed. Donaldo Macedo, 2000)

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1. Contextualización de la obra

Estimados y estimadas:

La (Des)educación reúne ensayos y diálogos del lingüista y filósofo político Noam Chomsky en torno a la función política del sistema escolar en las llamadas democracias occidentales, con especial énfasis en los Estados Unidos. Editado e introducido por Donaldo Macedo, el volumen articula una crítica radical a los modos en que la escuela reproduce las estructuras hegemónicas de poder, en lugar de constituirse en espacio emancipador. La obra dialoga con referentes de la pedagogía crítica como Paulo Freire, Henry Giroux y Edward Said, y resulta particularmente relevante para los estudios sobre inclusión educativa, diversidad e interculturalidad.

2. Tesis central: la escuela como dispositivo de control

La hipótesis central del texto sostiene que el sistema educativo, lejos de cultivar el pensamiento crítico e independiente, opera como instrumento de adoctrinamiento al servicio del orden socioeconómico dominante. Chomsky acuña el concepto de deseducación para referirse al proceso sistemático mediante el cual la escuela despoja a los sujetos de su capacidad reflexiva, sustituyendo el análisis crítico por la memorización acrítica de contenidos preestablecidos. En este modelo —al que el autor denomina educación colonial— el docente queda reducido a un técnico transmisor de saberes legitimados por el poder, privado de su dimensión intelectual. La Comisión Trilateral, citada extensamente por Chomsky y Macedo, es presentada como paradigma de esta instrumentalización institucional: concibió explícitamente las escuelas como centros de adoctrinamiento destinados a contener el "exceso de democracia" emergente en los movimientos sociales de los años sesenta y setenta.

3. Educación, exclusión e inclusión: una lectura desde la diversidad

Desde una perspectiva de inclusión, la obra adquiere una potencia analítica especialmente relevante. Chomsky denuncia que el currículo escolar omite sistemáticamente las experiencias, historias y epistemologías de los grupos subalternizados: pueblos originarios, comunidades afrodescendientes, mujeres y colectivos racializados. Esta omisión no es accidental sino estructural: responde a la necesidad del sistema de reproducir una narrativa hegemónica que naturaliza las desigualdades existentes. En palabras del autor, enseñar la verdad sobre las violaciones históricas de los derechos humanos —incluyendo el genocidio indígena, la esclavitud o la discriminación sistémica— representaría una amenaza para el orden doctrinal. Así, la deseducación opera también como mecanismo de exclusión epistémica: silencia los saberes situados y legitima únicamente el conocimiento producido desde los centros de poder.

Esta dimensión conecta directamente con los debates contemporáneos sobre educación intercultural e inclusiva. El modelo chomskiano de "educación para la libertad" —sustentado en el diálogo horizontal, el descubrimiento autónomo de la verdad y el análisis de las estructuras sociopolíticas— converge con los principios de una pedagogía inclusiva que no se limita a incorporar a los excluidos en un sistema invariado, sino que transforma las condiciones epistémicas, relacionales y curriculares de la escolarización.

4. El rol del docente como intelectual transformador

Uno de los aportes más sugerentes de la obra para la formación docente es la distinción entre el maestro como "comisario cultural" —que reproduce acríticamente el sistema doctrinal a cambio de las recompensas que éste ofrece— y el maestro como intelectual genuino, comprometido con la búsqueda y difusión de la verdad. Chomsky exige a los educadores que abandonen la complicidad con la tecnocracia desintelectualizadora y asuman un rol activo en la denuncia de la hipocresía, la injusticia social y la exclusión. Este planteamiento resuena con la propuesta freiriana del educador-educando, que aprende junto a sus estudiantes en una relación dialógica, en lugar de imponer un saber predeterminado. En términos de inclusión, esto implica reconocer las identidades, trayectorias y conocimientos previos del estudiantado como punto de partida legítimo del proceso pedagógico.

5. Conclusiones

La (Des)educación de Chomsky configura un diagnóstico vigente y desafiante del sistema escolar como aparato ideológico. Desde la mirada de los estudios sobre inclusión, la obra permite articular al menos tres conclusiones de relevancia para la práctica educativa contemporánea.

Primera: la inclusión educativa auténtica exige una transformación curricular que visibilice y legitime los saberes de los grupos históricamente marginados, superando el enfoque asimilacionista que incorpora la diferencia sin cuestionar la norma dominante.

Segunda: la formación docente debe recuperar la dimensión intelectual y crítica de la profesión, resistiendo la reducción tecnocrática que convierte al maestro en ejecutor de procedimientos estandarizados. Un docente que no reflexiona sobre las estructuras de poder que atraviesan su práctica difícilmente podrá construir aulas inclusivas.

Tercera: la pedagogía crítica que Chomsky propugna —donde los estudiantes no son meros receptores de conocimiento sino agentes activos en la construcción de sentido— constituye una condición de posibilidad para una educación verdaderamente democrática e inclusiva. En este horizonte, la escuela deja de ser un dispositivo de domesticación para convertirse en un espacio de ciudadanía crítica, donde la diversidad no es tolerada sino reconocida como fuente de riqueza epistémica y social.

En definitiva, la obra ofrece un marco conceptual imprescindible para quienes trabajan en el campo de la educación inclusiva: nos recuerda que no basta con adaptar el sistema existente para que acepte a los excluidos, sino que es necesario transformar las bases ideológicas, curriculares y relacionales sobre las que ese sistema se asienta.


Todo el crédito para Lectulandia, quienes encuentran pinchando arriba de las presentes líneas



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lunes, 9 de marzo de 2026

"Interseccionalidad crítica y procesos descoloniales en territorio" , Compilación a cargo de Jessica Visotsky-Hasrun

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Estimados amigos en la Inclusión.

Esta semana les presentamos esta muy interesante obra compilada por Jessica Visotsky-Hasrun, publicada en 2024 por Praxis Editorial . El texto articula contribuciones de diez académicos y académicas de Argentina, México y España, y constituye un esfuerzo colectivo por enriquecer los debates teóricos y políticos en torno a las experiencias de grupos subalternos en América Latina, bajo el enfoque del paradigma interseccional y la perspectiva descolonial.

El volumen se organiza en cinco capítulos que abordan, desde distintas entradas disciplinares y territoriales, la imbricación entre sistemas de opresión —patriarcado, capitalismo y colonialismo— y las formas de resistencia y organización popular que emergen en dicho contexto. Los marcos teóricos predominantes incluyen la pedagogía freireana y gramsciana, el feminismo latinoamericano, la teoría crítica de la raza y los estudios descoloniales.

Contenido y estructura temática

El primer artículo, escrito por la compiladora, propone una lectura de las democracias latinoamericanas contemporáneas a partir del pensamiento pedagógico de Paulo Freire y Antonio Gramsci, articulado con perspectivas feministas de bell hooks, Francesca Gargallo y Rita Segato. Se argumenta que las democracias vigentes resultan insuficientes para garantizar una vida digna para las mayorías, en tanto no resuelven la articulación histórica entre capitalismo, colonialismo y patriarcado. Frente a ello, se reivindican las formas organizativas gestadas desde los pueblos indígenas, afrodiaspóricos y los movimientos sociales como expresiones de democracia «desde abajo».

El segundo capítulo recupera una entrevista realizada a Analía Leite Méndez e Ignacio Rivas Flores, académicos de la Universidad de Málaga, España. La conversación gira en torno a las dimensiones éticas, ideológicas y metodológicas de la investigación educativa, con especial atención a la escucha, la interculturalidad y el vínculo entre la universidad y las organizaciones sociales.

El tercer artículo, elaborado por cinco investigadoras mexicanas de los estados de Puebla, Tlaxcala y Veracruz, examina el papel de las mujeres en las transiciones agroecológicas desde una perspectiva interseccional. El análisis subraya cómo las experiencias de las mujeres en los territorios rurales —desde el cultivo hasta la comercialización— están atravesadas por relaciones de género, clase y origen étnico, y cómo la agroecología puede constituirse en un espacio de disputa y autonomía.

El cuarto capítulo, elaborado por Ailin Rubio desde el País Vasco, analiza la interseccionalidad en la música académica latinoamericana del siglo XX a través de las trayectorias de tres compositoras: Tania León, Jacqueline Nova y Graciela Paraskevaídis. El análisis pone de relieve cómo las condiciones de raza, origen nacional y orientación sexual determinaron el acceso al campo musical y la producción estética de estas creadoras, y reivindica un ideal de composición latinoamericana políticamente comprometida, independiente de los cánones europeos y norteamericanos.

El quinto capítulo, escrito por Romina Lorena Iraira desde territorio ancestral mapuche (Río Negro, Argentina), analiza el 36.º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries (Furilofche, 2023) mediante el enfoque interseccional y la perspectiva epistemológica descolonial. La autora reconstruye la historia de estos encuentros desde 1986 y examina las tensiones internas en torno a la raza, la etnia, la clase y la identidad de género, mostrando cómo el racismo reproduce prácticas coloniales incluso al interior de espacios que se autodefinen como inclusivos.

Marco teórico-conceptual transversal

Un eje conceptual central de la obra es la distinción entre una interseccionalidad descriptiva y una interseccionalidad crítica. Retomando las discusiones de Kimberlé Crenshaw, Patricia Hill Collins, Mara Viveros Vigoya y Francesca Gargallo, la compiladora advierte sobre el riesgo de que el paradigma interseccional sea apropiado por instancias académicas o gubernamentales de manera despolitizada, vaciándolo de su potencial emancipador. La interseccionalidad crítica, en contraste, es concebida como herramienta política para la comprensión de las imbricaciones entre clase, género, raza y etnicidad, orientada hacia la transformación de las condiciones de opresión.

El enfoque descolonial, articulado principalmente a partir de Silvia Rivera Cusicanqui y Catherine Walsh, complementa dicho marco al postular que no es posible un pensamiento descolonial sin un proyecto descolonizador concreto. Esta orientación se traduce en la reivindicación de las prácticas, saberes y formas organizativas de los pueblos originarios y afrolatinoamericanos como epistemologías legítimas.

Conclusiones principales

En primer lugar, la obra sostiene que las democracias latinoamericanas contemporáneas son estructuralmente insuficientes para garantizar una vida digna para las mayorías, en tanto no resuelven la articulación histórica entre capitalismo, colonialismo y patriarcado. La pedagogía freireana es reivindicada como herramienta para pensar procesos de mayor protagonismo popular y como contrapeso frente a las pedagogías del miedo y la intolerancia.

En segundo lugar, se concluye que la interseccionalidad crítica —a diferencia de su uso descriptivo o meramente académico— constituye una herramienta política de primer orden para comprender y transformar las múltiples opresiones que afectan a los sujetos subalternos. Su potencia analítica reside en la capacidad de articular, de forma simultánea y relacional, las categorías de clase, género, raza y etnicidad, sin reducir la experiencia de las opresiones a una sola de ellas.

En tercer lugar, la obra destaca el papel estratégico de los movimientos de mujeres, de la agroecología feminista y de los encuentros plurinacionales como espacios de formación política, transmisión de saberes y construcción de contrahegemonía. Estos espacios son presentados no solo como sitios de reclamo, sino como laboratorios de nuevas formas de organización democrática y descolonial.

En cuarto lugar, se señala que el racismo, el colonialismo interno y las prácticas heteropatriarcales persisten incluso al interior de los espacios que se autodefinen como progresistas o emancipadores, lo cual convierte a la crítica interna y a la reflexión permanente en condiciones necesarias para la coherencia política de los movimientos.

Finalmente, la compilación reivindica la producción de conocimiento situado y la investigación participativa como modalidades epistemológicas coherentes con los principios descoloniales, en tanto parten del reconocimiento de las experiencias de los sujetos históricamente marginados como fuentes válidas de saber. En este sentido, la obra constituye un aporte significativo a los debates sobre pedagogías críticas, feminismos latinoamericanos y descolonialidad en el campo de las ciencias sociales y humanas contemporáneas.


Pueden encontrarlo directamente abajo

Con afecto

El equipo de Radio Inclusión Disidente y RepositorioDigital.CL







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lunes, 16 de febrero de 2026

"Saberes para otros mundos posibles” , coordinado por Inés Durán Matute

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 El libro “Saberes para otros mundos posibles”, coordinado por Inés Durán Matute, se sitúa en el contexto de una crisis civilizatoria marcada por la guerra contra la vida, el colapso socioecológico y la profundización de múltiples violencias, tanto materiales como epistémicas. A partir de este diagnóstico, la obra se propone como un esfuerzo colectivo por “liberar saberes” que permitan enfrentar el colapso y abrir posibilidades de otros mundos posibles, enraizados en los territorios, en las luchas de los pueblos y en formas alternativas de educación y organización social. El texto se articula, además, en diálogo estrecho con la experiencia de la comunidad coca de Mezcala (Jalisco, México) y el proceso de gestación de la Universidad Comunitaria Mexcala, concebida como un espacio de formación, resistencia y construcción de autonomía.


En el prefacio, Rocío Moreno reconstruye la memoria del Colectivo Mezcala y del proceso organizativo que, desde inicios de los años 2000, enlaza convivialidad, reflexión política y lucha territorial. A partir de encuentros comunitarios en el barrio de La Cuesta, de la interlocución con el zapatismo y del vínculo con el Congreso Nacional Indígena, la comunidad va releyendo su propia historia, fortaleciendo la Asamblea de Comuneros y revitalizando su identidad como pueblo coca. Un hito central es la prolongada defensa del territorio frente a la invasión de tierras por un empresario de Guadalajara, conflicto que culmina con la recuperación de las tierras comunales en 2022 y con la decisión de destinarlas a la Universidad Comunitaria Mexcala. Esta narración muestra cómo la lucha por la tierra, la memoria histórica y la educación se entretejen como dimensiones inseparables de un mismo horizonte de autonomía.


La introducción de Inés Durán Matute formula el marco conceptual del libro. La autora caracteriza el momento actual como un colapso civilizatorio impulsado por un capitalismo que mercantiliza la vida, produce violencias extremas, destruye territorios y coloniza las subjetividades mediante el consumo, la competencia y la racionalidad instrumental. Frente a ello, se plantea la necesidad de “luchar por la vida” y de recuperar la imaginación utópica, más allá de la lógica del desarrollo y la modernización. En este contexto, la educación es problematizada como aparato ideológico del Estado que reproduce el orden capitalista, patriarcal y colonial, pero también como un campo disputable en el que emergen experiencias de universidades comunitarias, interculturales y autónomas que buscan desmercantilizar el conocimiento y ponerlo al servicio de la defensa de la vida.


Sobre esta base, Durán introduce la noción de “comuniversidad”: un proyecto educativo que renuncia a la propiedad, al poder jerárquico y a la apropiación privada del saber, apostando por el común como horizonte organizador. Inspirada, entre otros, en debates zapatistas sobre el “común” y la “no propiedad”, así como en críticas a la universidad como institución moderna asociada al Estado y a la concentración de conocimiento, la comuniversidad se concibe como un espacio de saberes compartidos, sin centro propietario, orientado a regenerar vínculos con la Tierra, a reterritorializar la vida y a sostener comunidades diversas que resisten al colapso.


La obra se estructura en cinco grandes secciones. La primera, “Saberes de la tierra: otras agroecologías para la vida y la autonomía”, reúne testimonios y reflexiones de campesinos, defensores de bosques, educadores y colectivos migrantes. Desde Mezcala, se subraya que el territorio es “tierra y agua” y que la pérdida de la tierra implica la muerte de la cultura. Se enfatiza la importancia de sembrar los propios alimentos como base de dignidad, autonomía material y continuidad comunitaria. Experiencias como la defensa del bosque El Nixticuil en la periferia urbana de Guadalajara muestran cómo el arraigo afectivo y práctico al territorio es condición para sostener resistencias de largo aliento. La agroecología, entendida no solo como técnica sino como política de cuidado, se presenta como vía para confrontar la agroindustria, los agrotóxicos y los monocultivos (agave, berries, aguacate), promoviendo relaciones respetuosas con la tierra, la diversidad biológica y los ciclos ecológicos.


La segunda sección, “Nuevos enfoques legales: ¿otra abogacía es posible?”, problematiza el papel del derecho estatal en la reproducción del capitalismo neoliberal, el patriarcado y el colonialismo. Diversos autores analizan cómo la institución de la propiedad, los regímenes de concesiones y la arquitectura jurídica en torno a los territorios han facilitado la devastación ambiental y el despojo de pueblos y comunidades. Al mismo tiempo, se exploran posibilidades para una “otra abogacía” basada en la articulación de derechos humanos, derechos de los pueblos originarios y derechos de la naturaleza, así como en el reconocimiento de pluralidades normativas y formas colectivas de apropiación. Sin idealizar el campo jurídico, se sostiene que este puede operar como herramienta táctica “dentro, contra y más allá del Estado”, siempre y cuando se lo descolonice, se cuestione su pretendida neutralidad y se subordinen sus usos a la defensa de la vida y de lo común, y no a su mercantilización.


La tercera sección, “Pedagogías comunitarias y educación como bien común”, aborda las preguntas sobre qué educación es necesaria para enfrentar el colapso y cómo desactivar la función colonizadora de la escuela. A partir de experiencias en Oaxaca y otros contextos, se discuten pedagogías comunales, decoloniales y liberadoras que se orientan a la reproducción de la vida comunitaria y a la afirmación de la comunalidad como principio organizador. La propuesta de carrera de Pedagogía de la Universidad Comunitaria Mexcala se presenta como contrapunto a la “educación-empresa”: busca formar sujetos capaces de escuchar, dialogar, construir conocimiento en colectivo, vincular teoría y práctica, y rearticular mente, cuerpo y territorio. Herramientas como las guías de trabajo se valoran en tanto favorecen la autonomía del estudiantado, el aprendizaje situado y la co-producción de saberes.


La cuarta sección, “Resistencias formativas por la vida”, amplía el foco hacia otras experiencias de formación que han surgido en América Latina y en otros territorios como respuesta a la violencia estructural, el racismo y el extractivismo. El Instituto Superior Intercultural Ayuuk, la Pluriversidad Autónoma Comunitaria de Chiapas, la Universidad Maya Kaqchikel, UniTierra Califas y las universidades de Rojava y del Norte de Siria constituyen ejemplos de proyectos que combinan formación política, arraigo territorial y construcción de alternativas de vida. A través de estos casos, se discuten tensiones recurrentes: la relación con el Estado y las fuentes de financiamiento; el reconocimiento o no de títulos oficiales; la tensión entre autonomía y cooptación; y la necesidad de coherencia entre principios (comunalidad, integralidad, reciprocidad) y prácticas cotidianas. Estas experiencias refuerzan la idea de que la educación puede ser una herramienta estratégica si se inscribe en procesos más amplios de organización y resistencia.


Finalmente, la sección “Arte comunitario desde nuestras raíces y territorios” destaca el papel del arte —particularmente la gráfica rural— como lenguaje de resistencia, memoria y creación de futuro. El Taller de Gráfica “La Chayotera”, vinculado a niñas, niños y jóvenes de Mezcala, se convierte en un espacio concreto donde la Universidad Comunitaria Mexcala ya está en marcha, pese a no contar aún con edificios formales. A través de grabados y otras expresiones visuales, se plasman la vida cotidiana, las preocupaciones y los sueños de la comunidad, contribuyendo a re-significar el territorio y a fortalecer la identidad colectiva. El arte aparece, así, como eje transversal de la formación, capaz de abrir sensibilidades y narrativas que desbordan los límites de la educación convencional.


Conclusiones y aportes


En conjunto, “Saberes para otros mundos posibles” ofrece una contribución relevante al debate contemporáneo sobre educación, territorio y transformación social en el contexto del colapso civilizatorio. En primer lugar, el libro aporta un diagnóstico crítico que vincula la violencia política, el extractivismo, la crisis climática y la devastación comunitaria con la forma capitalista y colonial de organizar la vida. Este diagnóstico no se queda en la denuncia, sino que se enlaza con experiencias concretas de lucha y construcción de alternativas, evitando caer tanto en el catastrofismo paralizante como en la idealización ingenua de las resistencias.


En segundo lugar, la obra propone una relectura radical del papel de la educación y de la universidad. Al problematizar la universidad moderna como institución asociada a la concentración de poder, propiedad y conocimiento, se abre la posibilidad de pensar formas educativas centradas en el común, caracterizadas por la horizontalidad, la pluralidad epistémica y el arraigo territorial. La idea de comuniversidad y el proceso de la Universidad Comunitaria Mexcala constituyen, en este sentido, un laboratorio conceptual y práctico que interpela directamente a los modelos hegemónicos de formación profesional, incluidos aquellos que se dicen interculturales pero reproducen lógicas estatales y mercantiles.


En tercer lugar, el libro sistematiza un amplio repertorio de saberes situados: agroecologías campesinas, experiencias de defensa territorial urbana y rural, reflexiones críticas sobre el derecho y los límites de la abogacía tradicional, pedagogías comunitarias, prácticas formativas autónomas y expresiones de arte comunitario. Al poner estas experiencias en diálogo, la obra contribuye a la “comunalización” del conocimiento, es decir, a su circulación horizontal entre sujetos y territorios diversos, y no solo a su acumulación académica. Ello permite vislumbrar tramas transterritoriales de lucha y aprendizaje compartido, más allá de fronteras nacionales y disciplinarias.


Por último, el texto ofrece una serie de aportes propositivos: la centralidad del territorio como fundamento de cualquier proyecto educativo emancipador; la necesidad de desmercantilizar tanto la tierra como el saber; la importancia del arraigo afectivo y práctico para sostener la defensa de la vida; y la urgencia de construir pedagogías que articulen memoria, crítica y creación. La principal contribución de la obra reside en mostrar que los “otros mundos posibles” no son una abstracción futura, sino procesos ya en marcha, frágiles y contradictorios, pero reales, en los cuales la educación —entendida como práctica comunitaria, situada y comprometida con la vida— ocupa un lugar estratégico para enfrentar el colapso y abrir horizontes de dignidad y autonomía.

Esperamos que lo disfruten

El equipo de Repositorio Digital.CL





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lunes, 2 de febrero de 2026

"Tejiendo de otro modo. Feminismo, epistemología y apuestas descoloniales en Abya Yala" , Yuderkys Espinosa Miñoso, Diana Gómez Correal y Karina Ochoa Muñoz

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 "Tejiendo de otro modo" es una compilación académica colectiva publicada en 2014 por la Editorial Universidad del Cauca, coordinada por Yuderkys Espinosa Miñoso, Diana Gómez Correal y Karina Ochoa Muñoz. Esta obra representa un hito fundamental en la teoría feminista latinoamericana contemporánea, ya que documenta y posiciona la producción intelectual de activistas, pensadoras y académicas comprometidas con la descolonización del feminismo en Abya Yala (término kuna que significa "tierra en plena madurez").


El libro surge como respuesta a un vacío histórico: la necesidad de recuperar y visibilizar las voces feministas subalternas que han generado desplazamientos político-epistémicos en el análisis crítico del heteropatriarcado moderno, el racismo, el capitalismo y la colonialidad, especialmente aquellas que han sido sistemáticamente invisibilizadas o marginalizadas por el feminismo eurocentrado, blanco y burgués.


El proyecto tiene sus raíces en el coloquio "Tejiendo de otro modo: feminismo, epistemología y apuesta descolonial en Abya Yala" (abril de 2012, Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill), espacio de diálogo donde confluyen María Lugones, Breny Mendoza, Julieta Paredes, Aura Cumes, Sylvia Marcos, Arturo Escobar y las propias coordinadoras, generando reflexiones sobre la genealogía de los feminismos descoloniales en la región.


El volumen de 480 páginas se organiza en cinco capítulos temáticos que trazan una trayectoria histórica e ideológica del pensamiento feminista descolonial:

Capítulo 1: Debates sobre colonialidad del género y (hetero)patriarcado​

Capítulo 2: Procesos constitutivos de la modernidad/colonialidad y experiencias de resistencia

Capítulo 3: Pensando la matriz de opresión desde la apuesta descolonial

Capítulo 4: Debates urgentes sobre feminismo, movimiento de mujeres y descolonización

Capítulo 5: Apuestas de otros mundos posibles - Pronunciamientos, declaraciones y manifiestos


CONCLUSIONES Y APORTES FUNDAMENTALES
El texto articula cuatro aportes fundamentales que sintetizan el giro descolonial en el feminismo:


1. Recuperación de genealogías suprimidas: La compilación recupera contribuciones históricas de feministas negras, indígenas y de color a la teoría feminista regional, reconociendo que el feminismo descolonial no emerge de la nada sino de "flujos anteriores que han resistido y enfrentado los proyectos hegemónicos del feminismo continental".


2. Problematización de la universalidad: El texto cuestiona radicalmente la pretensión del feminismo eurocentrado de hablar por "las mujeres", demostrando que esta categoría es construida por y para mujeres blanco-burguesas de Occidente, invisibilizando las diferencias de raza, clase, etnia y sexualidad que constituyen la experiencia de la mayoría de mujeres en Abya Yala.


3. Reinterpretación histórica crítica: A diferencia del feminismo liberal que narra una "historia ascendente de conquista de derechos", el feminismo descolonial historiza cómo la modernidad misma nació de la conquista y colonización, siendo intrísecamente racista, patriarcal y eurocéntrica.


4. Reformulación conceptual del patriarcado: Las autoras aportan nuevas hipótesis que reformulan el concepto de patriarcado, debatiendo su existencia anterior a la modernidad colonial y reconociendo resistencias de mujeres en pueblos originarios antes del feminismo como movimiento.


Retos y desafíos identificados:

El texto concluye identificando desafíos urgentes para el feminismo comprometido con la descolonialidad:


Descolonizar metodologías: Producir conocimiento más allá de cánones eurocentrados, recuperando epistemologías ancestrales.

Materializar proyectos políticos: Traducir teoría en prácticas concretas en contextos específicos (Bolivia, Guatemala, Colombia, Honduras, México).

Recomponer el lenguaje: Escapar a dicotomías y pensamiento maniqueo heredados de la modernidad.

Construir coaliciones heterogéneas: Articular movimientos feministas, indígenas, afrodescendientes y populares, reconociendo diferencias sin invisibilizar lo minoritario.

Reimaginar mundos posibles: Generar nuevas utopías que superen tanto el feminismo blanco-burgués como las limitaciones de movimientos que replican patriarcalismo y racismo.

La obra cierra enfatizando que el feminismo descolonial no es un campo uniforme sino un espacio de reflexión y acción en construcción, donde múltiples voces y perspectivas convergen en el compromiso común de pensar y construir "otros mundos posibles" desde posiciones de subalternidad, antirracismo y contrahegemonia, reconociendo que "no hay descolonización sin despatriarcalización".


Significado académico y político: Esta compilación representa un quiebre epistémico en el pensamiento latinoamericano, institucionalizando voces que habían sido marginales, permitiendo una genealogía propia del feminismo descolonial y contribuyendo al pensamiento descolonial regional con reflexiones críticas que enriquecen análisis sobre género, raza, sexualidad y poder.

 

 





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lunes, 29 de diciembre de 2025

"necropolitica y sobre el gobierno privado indirecto" , Achille Mbembe

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Estructura y propósito de la obra

La obra reúne dos textos fundamentales de Achille Mbembe, pensador camerunés especializado en teoría postcolonial: "Necropolitica" (2006) y "Sobre el gobierno privado indirecto" (1999). Ambos constituyen críticas radicales de la relación entre el Estado, la ciudadanía y las formas contemporáneas de control y dominación, particularmente en África y el mundo postcolonial.


Primera parte: Necropolitica — la soberanía como poder de matar

Concepto central

Mbembe propone que la expresión última de la soberanía no reside en el poder de dar vida (biopolitica de Foucault), sino en la capacidad de decidir quién puede vivir y quién debe morir. Este poder de decidir sobre la muerte —la "necropolitica"— es más fundamental que el biopoder para comprender los sistemas contemporáneos de dominación.


Del biopoder al necropoder

Mientras que el biopoder (concepto de Foucault) busca regular la población mediante técnicas de control sanitario y científico para optimizar la vida y la productividad, la necropolitica invierte esta lógica: "hacer morir y dejar vivir" se convierte en el esquema dominante. En contextos postcoloniales, la violencia no es un medio para lograr rentabilidad económica (como en la colonia), sino un fin en sí mismo.

Raza y la economía de la muerte

La raza es determinante en el funcionamiento del necropoder. El racismo, según Mbembe reinterpretando a Foucault, actúa como tecnología para permitir el ejercicio del derecho soberano de matar: es "la condición de aceptabilidad de la matanza". La división de la población en categorías raciales permite al Estado segregar a quiénes merecen vivir y quiénes merecen morir.

Genealogía histórica: esclavitud, colonialismo, nazismo

Mbembe rastrea cómo la necropolitica tiene raíces profundas:


Esclavitud y plantaciones: El esclavo vivía en un estado de "muerte-en-la-vida", desposeído de hogar, derechos corporales y estatus político. Su humanidad era reducida a la de un objeto económico.

Colonialismo: Las colonias fueron laboratorios de terror donde la violencia se ejercía sin limitaciones legales ni institucionales. El colonizador vio la vida salvaje como radicalmente "otra" (alien), lo que justificó el asesinato sin culpa. Las colonias operaban bajo un "estado de excepción" permanente donde la distinción entre guerra y paz se disolvía.

Nazismo: Mbembe analiza el Holocausto como la culminación de una genealogía que enlaza plantación, colonia e industria moderna: fue "la ejecución en serie, mecanizada, impersonal, silenciosa y rápida" de la modernidad occidental.

Necropolitica en la modernidad tardía: palestina como paradigma

Mbembe dedica atención especial a la ocupación colonial de Palestina como forma más pura de necropoder contemporáneo. Analiza cómo opera:

Fragmentación territorial vertical: No es una división plana del espacio, sino una "soberanía vertical" que separa planos aéreos, superficiales y subterráneos, creando múltiples separaciones y aislamiento.

Vigilancia y control: Las colonias funcionan como "dispositivos ópticos urbanos" de vigilancia panóptica que monitorizan tanto hacia afuera como hacia adentro.

Infraestructura como arma: La ocupación implica destrucción sistemática de infraestructuras (carreteras, agua, electricidad, comunicaciones) para minar las condiciones mismas de supervivencia.

Enclavización periférica: Similar a las "gated communities", la ocupación fragmentada crea enclaves aislados donde las poblaciones civiles están permanentemente bajo sitio.

Máquinas de guerra y privatización de la coerción

En África, particularmente en contextos postcoloniales de crisis estatal, han emergido "máquinas de guerra" —milicias, fuerzas armadas privadas, movimientos rebeldes— que se caracterizan por:

Ser organizaciones difusas, polimorfas y capaces de metamorfosis.

Controlar territorios y combinar funciones políticas, mercantiles y depredadoras.

Extraer recursos naturales (minerales, petróleo) vinculándose con redes transnacionales.

Estas máquinas de guerra practican una "economía de la masacre" donde matar se convierte en el medio principal de control poblacional.


La lógica del mártir versus la lógica de la supervivencia

Mbembe examina dos lógicas de muerte enfrentadas en Palestina:

Lógica del superviviente: Matar al otro para asegurar la propia supervivencia. El horror de la muerte del enemigo genera seguridad para el superviviente.

Lógica del mártir: Fusionar la propia muerte con la del enemigo mediante el suicidio-homicidio (kamikaze). El cuerpo se transforma en arma. A diferencia de tanques y misiles, el cuerpo del mártir es invisible, disfrazado, intrusivo en espacios cotidianos (cafeterías, mercados, checkpoints).


Segunda parte: Sobre el gobierno privado indirecto

Contexto africano postcolonial

El segundo ensayo examina cómo en África ha surgido una forma inédita de estructuración social: el "gobierno privado indirecto", caracterizado por desabastecimiento estatal, desinstitucionalizacion, violencia generalizada y desterritorialización.

Desmantelamiento estatal y privatización

Las políticas neoliberales de ajuste estructural impulsadas por el FMI y el Banco Mundial han conllevado:

Venta de activos públicos.

Liberalización de monopolios.

Privatización de servicios colectivos.

Transferencia del control estatal a entes privados.

Sin embargo, en África esto no ha generado eficiencia económica, sino intensificación de luchas por concentrar los medios de coerción y violencia, que antes estaban monopolizados por el Estado.

De la soberanía a la "salida del Estado"

Mbembe plantea dos hipótesis:

"Enmarañamiento": África avanza en múltiples direcciones simultáneamente, sin órbita unilineal.

"Salida del Estado": Nunca total, pero sí abriendo paso a actores políticos inéditos, racionalidades sociales inesperadas, y nuevos dispositivos de regulación y dominación.

El Estado nominalmente persiste, pero sus órdenes rara vez se ejecutan o se modifican profundamente. Las atribuciones oficiales no corresponden a poderes reales. Los poderes reales se ejercen no por ley, sino por violencia de facto.

Relación entre mercado, violencia y coerción privada

Existe una relación directa entre primacía del mercado, aumento de violencia e implantación de organizaciones privadas armadas o paramilitares. La concentración del poder coercitivo se realiza mediante control de recursos naturales valiosos en enclaves económicos especializados.

Conclusiones transversales

Cosificación del ser humano: Bajo el capitalismo y el necropoder, las personas se reducen a fuerzas de producción fácilmente sustituibles, su cuerpo se convierte en mercancía desechable, aniquilando su integridad moral.

Necrocapitalismo: El concepto de necropolitica se enlaza con "necrocapitalismo" (acuñado por Sayak Valencia): el capitalismo contemporáneo que organiza la acumulación de capital como fin absoluto que prevalece sobre cualquier otra lógica o vida.

Borderlessness del terror: El terror y la muerte no se restringen a espacios "externos" (colonias, campos de refugiados), sino que se internalizan en sociedades del "primer mundo", afectando a poblaciones marginalizadas que Mbembe llama el "cuarto mundo".

La obra es una crítica radical a la modernidad occidental, que Mbembe argumenta ha estado siempre estructurada por la capacidad de decidir quién vive y quién muere, enmascarada bajo discursos de progreso, razón y civilización.


Esperamos que lo disfruten

El equipo de Radio Inclusión Disidente y RepositorioDigital.CL






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lunes, 10 de noviembre de 2025

"Pedagogías Decoloniales. Prácticas insurgentes de resistir, (re)existir y (re)vivir. Tomo II" , Catherine Walsh

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El texto “Pedagogías decoloniales Volumen II”, coordinado por Catherine Walsh, expone desde variadas voces latinoamericanas una profunda crítica a las lógicas coloniales presentes en la educación, el territorio y la organización social, proponiendo alternativas desde prácticas pedagógicas insurgentes, saberes ancestrales, y movimientos sociales que defienden la vida y los territorios.

Temas centrales y estructura

La obra aborda la resistencia frente a la imposición de modelos capitalistas extractivistas, especialmente el impacto en comunidades indígenas y afrodescendientes. Relata experiencias de lucha de figuras como Máxima Acuña en Perú, quien se convierte en símbolo de resistencia comunitaria y femenina ante el avance minero, evidenciando la complicidad estatal y el fracaso de las promesas desarrollistas. El texto resalta la importancia de los cantos, la oralidad y la memoria colectiva como mecanismos de educación, denuncia y movilización social—herramientas clave para la afirmación cultural, la transmisión de saberes y la organización comunitaria de lucha.

Destaca el papel educativo de la oralidad en la formación de conciencia sobre los peligros del extractivismo y las amenazas a otras formas de vida. Señala que estas prácticas cuestionan y desafían el modelo capitalista y muestran demandas colectivas, siendo canales para visibilizar a las mujeres, ronderos y otros protagonistas de luchas territoriales. La oralidad también transmite la importancia del agua, la tierra y los seres vivos, contraponiendo sus valores locales al oro y metales que mueve el capitalismo.

Experiencias pedagógicas y memoria

El libro aborda, además, la pedagogía en comunidades negras del Pacífico colombiano, donde mujeres como las parteras desempeñan roles centrales en la comunidad, articulando saberes ancestrales y prácticas de resistencia. Estas figuras, a través de rituales como el ombligaje y el entierro de la placenta, expresan una cosmovisión de vínculo con la naturaleza y el territorio, transmitida de generación en generación mediante tradición oral y aprendizaje experiencial, desafiando la marginación impuesta por la visión occidental.

A lo largo del volumen, se narra cómo la transmisión de valores, saberes y prácticas de producción se articula colectivamente, por ejemplo, mediante la minga, la familia y el compadrazgo, y cómo todo aprendizaje se orienta hacia la reafirmación de la existencia y la lucha por la vida. La memoria oral recreada en bailes, arrullos, alabaos y relatos fortalece la identidad, la solidaridad y la resistencia frente a la esclavitud y el colonialismo.

Propuestas alternativas: Buen Vivir e interculturalidad

El texto profundiza en la noción de “Buen Vivir” (Sumak Kawsay), de origen andino, como alternativa al desarrollo capitalista y monocultural. Defiende el pluralismo de los "Buenos Vivires" como principio articulador de alternativas económicas y culturales, orientadas no al crecimiento y la ganancia, sino al equilibrio armónico entre seres humanos y naturaleza. Presenta la interculturalidad crítica como herramienta política y epistémica para desmontar las estructuras de poder coloniales y refundar horizontes de convivencia y solidaridad, abarcando experiencias indígenas, afrodescendientes y populares en América Latina.

Conclusiones principales

  • Las pedagogías decoloniales se oponen tanto al colonialismo epistémico como al político y económico, reivindicando saberes, prácticas y modos de relación comunitaria basados en la diferencia, la memoria y la lucha colectiva.
  • El texto muestra cómo la resistencia se manifiesta desde lo cotidiano y lo cultural hasta lo político y lo judicial, defendiendo la vida y el territorio frente a las amenazas extractivistas y la criminalización estatal.
  • Insiste en que las alternativas al desarrollo deben partir desde las prácticas situadas y la reconstrucción de horizontes propios, no desde modelos impuestos, privilegiando la pluralidad y el diálogo intercultural crítico.

Este volumen reúne testimonios, análisis y propuestas que buscan revitalizar el pensamiento y la acción pedagógica insurgente, dando voz a quienes históricamente han resistido y reconstruido sus mundos frente a la colonialidad y la violencia estructural.

Esperamos que lo disfruten

El equipo de radio Inclusión Disidente y RepositorioDigital.cl



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martes, 11 de febrero de 2025

"¡Mira, un negro! Elementos para pensar el racismo y la resistencia" , Sandra Soler Castillo

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 El libro "¡Mira, un negro! Elementos para pensar el racismo y la resistencia" de Sandra Soler Castillo aborda el racismo desde diversas perspectivas, centrándose en su manifestación en el ámbito educativo y en la necesidad de desarrollar un discurso antirracista. A continuación, se presenta un resumen extenso de sus contenidos principales.

Prólogo

El prólogo resalta la importancia de este libro en el contexto de la crítica al racismo y la visibilización de las experiencias de los sujetos racializados. Se menciona la historia de invisibilidad académica del negro y la necesidad de escuchar las voces de quienes han sido históricamente marginados. Se enfatiza la importancia de abordar el racismo como un fenómeno social y político que requiere un compromiso ético.

Introducción

La introducción establece el contexto de las instituciones educativas colombianas, marcadas por desigualdades de género, raza, y clase. Las políticas que celebran la diversidad a menudo fallan al no abordar las raíces del racismo y las estructuras de poder que perpetúan la exclusión. Se critica el multiculturalismo por su enfoque superficial y se argumenta que la educación debe comprometerse con la equidad y la justicia social.

Racismo, una pasión

En esta sección, se analiza el concepto de raza y su construcción histórica. Se sostiene que el racismo ha sido un principio de orden político que ha legitimado la opresión de los pueblos no blancos. Se discute cómo el racismo se ha transformado a lo largo del tiempo, desde un enfoque biológico hacia uno más cultural, donde se utiliza la identidad y la cultura como pretextos para la exclusión.

Racismo, identidad y éticas de la otredad

Se explora la relación entre racismo e identidad, señalando que la identidad no es solo un atributo individual, sino que está construida en relación con el "Otro". Se introduce el concepto de intersubjetividad, resaltando que la identidad se forma a través de las relaciones con otros y cómo la percepción de la diferencia puede llevar a la exclusión.

Racismo y educación

El texto detalla cómo el racismo se manifiesta en el sistema educativo, desde la administración hasta el currículo. Se critican las políticas educativas que ignoran las desigualdades raciales y se aboga por una educación antirracista que reconozca y aborde estas realidades. Se argumenta que la educación debe ser un espacio de resistencia y transformación social.

Racismo y discurso

Se analiza el papel del lenguaje en la construcción y perpetuación del racismo. Se discute cómo ciertas palabras y categorizaciones pueden herir y marginalizar a los grupos racializados. Se plantea la idea de una "gramática del racismo", donde se identifican los mecanismos lingüísticos que sostienen las jerarquías raciales.

Discurso antirracista: maneras de resistir

Esta sección se centra en las respuestas y resistencias al racismo. Se exploran diversas estrategias que los grupos racializados han adoptado para desafiar y resistir las narrativas racistas. Se enfatiza la necesidad de un discurso antirracista que no solo critique, sino que también proponga alternativas.

Consideraciones finales

El libro concluye con una reflexión sobre la necesidad de continuar la lucha contra el racismo, así como la importancia de formar educadores comprometidos con la equidad y la justicia social. Se llama a la acción colectiva y a la creación de un espacio educativo que no solo reconozca la diversidad, sino que también trabaje activamente para eliminar las estructuras de poder que perpetúan la discriminación.

Anexo

Finalmente, se incluye un anexo que detalla las referencias y los autores mencionados a lo largo del texto, lo que proporciona un contexto académico adicional y fundamenta las afirmaciones realizadas en el libro.


En resumen, "¡Mira, un negro!" es una obra que invita a repensar el racismo y la resistencia desde una perspectiva crítica, proponiendo un enfoque educativo que no solo reconozca la diversidad, sino que también actúe para transformar las relaciones de poder y promover la justicia social. A través de un análisis profundo, Sandra Soler Castillo ofrece herramientas conceptuales y prácticas para enfrentar el racismo en la educación y en la sociedad en general.


Un abrazo

El equipo de radio Inclusión Disidente y RepositorioDigital.CL



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