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lunes, 11 de mayo de 2026

Fascismo, neofascismo y otras expresiones del capitalismo del siglo XXI , Josué Veloz Serrade et al.

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La obra colectiva Fascismo, neofascismo y otras expresiones del capitalismo del siglo XXI surge del Concurso Internacional de Ensayos convocado en septiembre de 2024 por el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos (CELARG), la Casa de las Américas y la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad. Reuniendo once ensayos seleccionados entre 58 trabajos concursantes provenientes de múltiples países —incluidos Venezuela, Argentina, Cuba, Chile, Guatemala, México, Costa Rica, Ecuador y Estados Unidos—, la compilación aborda el fascismo clásico y sus mutaciones contemporáneas desde perspectivas filosóficas, históricas, sociológicas y politológicas. El hilo conductor de la obra es la tesis de que el neofascismo del siglo XXI no constituye una ruptura histórica sino una continuidad estructural del capitalismo en su fase neoliberal, en la cual la violencia política se resignifica como instrumento de acumulación, desposesión y control social diferencial.

II. Estructura argumentativa y contenidos principales

El ensayo ganador del concurso, de Josué Veloz Serrade (Cuba-Argentina), establece las bases filosóficas del análisis al recuperar el texto de 1934 de Emmanuel Lévinas sobre el hitlerismo y la tradición crítica de la Escuela de Fráncfort —particularmente Adorno, Horkheimer, Fromm y Marcuse—. Veloz Serrade interpreta el fascismo como una "condición de disponibilidad filosófica" inscrita en la civilización occidental: una disposición subjetiva y colectiva que, bajo condiciones de desamparo social y desclasamiento, canaliza el malestar hacia la obediencia incondicional a un líder autoritario y hacia la construcción violenta del enemigo. La noción lévinasiana del Otro —cuyo rostro opera como límite ético irrenunciable— es aquí central: el fascismo es la cancelación de ese rostro, la supresión del vínculo intersubjetivo que funda toda convivencia plural.

Carlos Figueroa Ibarra y Octavio Moreno Velador (Guatemala/México) sitúan el neofascismo latinoamericano en su genealogía histórica con la Doctrina de la Seguridad Nacional y el anticomunismo de la Guerra Fría, analizando sus expresiones contemporáneas en figuras como Bolsonaro, Milei, Trump y Bukele. Los autores distinguen entre el fascismo como forma de Estado —estructuralmente improbable en América Latina— y el neofascismo como movimiento político con capacidad gubernamental. Por su parte, Nuria Giniger (Argentina) profundiza en la "guerra cultural" del fascismo contemporáneo, destacando el rol de las redes sociales como dispositivos de producción del odio y la exclusión simbólica, donde migrantes, mujeres emancipadas, personas LGBTQ+, pueblos originarios e izquierdas son construidos como enemigos del orden social deseado.

Federico Giménez (Argentina) articula el neofascismo con la teoría decolonial, recuperando la noción fanoneana de la "zona del no-ser" para evidenciar que el neofascismo del siglo XXI reproduce jerarquías raciales, de género y de clase naturalizadas por el capitalismo colonial, operando mediante la desregulación laboral, la destrucción del Estado social y la criminalización de la diferencia. Leonora Reyes-Jedlicki y Fabian Cabaluz-Ducasse (Chile) aportan una perspectiva histó‍rico-pedagógica sobre el período 1973-2024, documentando tanto las estrategias neofascistas de homogeneización cultural en el espacio escolar como las resistencias pedagógicas que afirman la memoria histórica y la diversidad. Rolando Graterol Guzmán (Venezuela) examina la "guerra cognitiva" como estrategia neofascista, analizando la operación sistemática de deslegitimación del legado bolivariano como referente de integración latinoamericana e identidad plurinacional. Finalmente, Gabriela Segura Ballar (Costa Rica/EEUU), Adrienne Pine (EEUU) y Miguel Ruiz Acosta (Ecuador) completan el panorama con análisis del neoliberalismo mesiánico en Argentina y del fascismo como expresión estratégica continental del capital.

III. Dimensiones de inclusión, diversidad e interculturalidad

Desde una perspectiva especializada en inclusión, diversidad e interculturalidad, la obra ofrece materiales de considerable riqueza analítica en al menos cuatro dimensiones. En primer lugar, la exclusión de género y diversidad sexual: múltiples autores documentan cómo el neofascismo articula un discurso explícitamente antifeminista y anti-LGBTQ+, criminalizando la perspectiva de género como "ideología" e instrumentalizando la identidad sexual como vector de movilización del odio. En segundo lugar, la exclusión étnico-racial y colonial: el neofascismo reproduce jerarquías raciales coloniales (Giménez), mientras la guerra cognitiva borra identidades plurinacionales e impone narrativas occidentalo-céntricas (Graterol). En tercer lugar, la exclusión socioeconómica: la "dictadura del capital" produce precarización, desciudadanización y supresión de derechos sociales, especialmente en poblaciones vulnerabilizadas. En cuarto lugar, la obra registra resistencias interculturales: prácticas pedagógicas, memorias colectivas y organizaciones populares que afirman la pluralidad frente a la homogeneización neofascista.

IV. Conclusiones desde una mirada crítica

La compilación del CELARG constituye un aporte significativo al debate latinoamericano sobre el neofascismo contemporáneo, articulando marcos filosóficos críticos, análisis histórico-estructurales y perspectivas decoloniales. No obstante, desde los estudios de inclusión, diversidad e interculturalidad, es pertinente formular tres observaciones críticas.

En primer lugar, si bien la obra registra con rigor la producción neofascista de otredades excluidas, no articula con suficiente sistematicidad las intersecciones entre racismo, patriarcado, clasismo y heteronormatividad como dimensiones mutuamente constitutivas del proyecto neofascista. Una perspectiva interseccional explícita —en la línea de Kimberlé Crenshaw o de la teoría feminista decolonial latinoamericana (Lugones, Segato)— fortalecería considerablemente el marco analítico y evitaría el riesgo de tratar las exclusiones de manera compartimentada.

En segundo lugar, la obra adolece de una asimetría epistémica interna que merece atención crítica: aunque convocatoria internacional, los enfoques privilegian voces académicas del Cono Sur y Venezuela, con escasa o nula presencia de intelectualidades indígenas, afrodescendientes o de otros pueblos históricamente subalternizados del continente. Una obra sobre exclusión que no integra plenamente las voces excluidas reproduce, paradójicamente, las jerarquías epistémicas que critica. Desde la interculturalidad crítica —en clave de Catherine Walsh— esto implica que la "interculturalidad funcional" (mera tolerancia de voces diversas) debe trascenderse hacia una interculturalidad transformadora que cuestione las estructuras mismas de producción del saber académico.

En tercer lugar, la obra merece valorarse positivamente como herramienta de formación crítica en tiempos de resurgimiento autoritario. Su llamado a comprender el fascismo no como anomalía sino como posibilidad estructural de la civilización occidental —en clave lévinasiana y frankfurtiana— invita a una educación para el reconocimiento del Otro y la responsabilidad ética como antídotos frente a las derivas autoritarias. Desde los estudios de interculturalidad y diversidad, esto se traduce en la urgencia de cultivar disposiciones pedagógicas, institucionales y políticas que cultiven el reconocimiento, la escucha activa y la solidaridad intercultural como prácticas que desmantelan las lógicas del odio, la deshumanización y la exclusión que el neofascismo moviliza sistemáticamente. En suma, la obra del CELARG ofrece una cartografía crítica del neofascismo latinoamericano que, enriquecida con perspectivas interseccionales y epistemológicamente más plurales, puede constituir un recurso intelectual y pedagógico valioso para quienes trabajamos en la construcción de sociedades más justas, inclusivas e interculturalmente democráticas.


Referencias de la obra reseñada

Veloz Serrade, J., Figueroa Ibarra, C., Moreno Velador, O., Giniger, N., Caffaratti, C. J., Aguilera Vega, A., Giménez, F., Reyes-Jedlicki, L., Cabaluz-Ducasse, F., Graterol Guzmán, R., Segura Ballar, G., Pine, A., y Ruiz Acosta, M. (2025). Fascismo, neofascismo y otras expresiones del capitalismo del siglo XXI. Colección Pasión de Actualidad, Nº 1. Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos (CELARG). ISBN: 978-980-399-084-8.


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lunes, 16 de febrero de 2026

"Saberes para otros mundos posibles” , coordinado por Inés Durán Matute

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 El libro “Saberes para otros mundos posibles”, coordinado por Inés Durán Matute, se sitúa en el contexto de una crisis civilizatoria marcada por la guerra contra la vida, el colapso socioecológico y la profundización de múltiples violencias, tanto materiales como epistémicas. A partir de este diagnóstico, la obra se propone como un esfuerzo colectivo por “liberar saberes” que permitan enfrentar el colapso y abrir posibilidades de otros mundos posibles, enraizados en los territorios, en las luchas de los pueblos y en formas alternativas de educación y organización social. El texto se articula, además, en diálogo estrecho con la experiencia de la comunidad coca de Mezcala (Jalisco, México) y el proceso de gestación de la Universidad Comunitaria Mexcala, concebida como un espacio de formación, resistencia y construcción de autonomía.


En el prefacio, Rocío Moreno reconstruye la memoria del Colectivo Mezcala y del proceso organizativo que, desde inicios de los años 2000, enlaza convivialidad, reflexión política y lucha territorial. A partir de encuentros comunitarios en el barrio de La Cuesta, de la interlocución con el zapatismo y del vínculo con el Congreso Nacional Indígena, la comunidad va releyendo su propia historia, fortaleciendo la Asamblea de Comuneros y revitalizando su identidad como pueblo coca. Un hito central es la prolongada defensa del territorio frente a la invasión de tierras por un empresario de Guadalajara, conflicto que culmina con la recuperación de las tierras comunales en 2022 y con la decisión de destinarlas a la Universidad Comunitaria Mexcala. Esta narración muestra cómo la lucha por la tierra, la memoria histórica y la educación se entretejen como dimensiones inseparables de un mismo horizonte de autonomía.


La introducción de Inés Durán Matute formula el marco conceptual del libro. La autora caracteriza el momento actual como un colapso civilizatorio impulsado por un capitalismo que mercantiliza la vida, produce violencias extremas, destruye territorios y coloniza las subjetividades mediante el consumo, la competencia y la racionalidad instrumental. Frente a ello, se plantea la necesidad de “luchar por la vida” y de recuperar la imaginación utópica, más allá de la lógica del desarrollo y la modernización. En este contexto, la educación es problematizada como aparato ideológico del Estado que reproduce el orden capitalista, patriarcal y colonial, pero también como un campo disputable en el que emergen experiencias de universidades comunitarias, interculturales y autónomas que buscan desmercantilizar el conocimiento y ponerlo al servicio de la defensa de la vida.


Sobre esta base, Durán introduce la noción de “comuniversidad”: un proyecto educativo que renuncia a la propiedad, al poder jerárquico y a la apropiación privada del saber, apostando por el común como horizonte organizador. Inspirada, entre otros, en debates zapatistas sobre el “común” y la “no propiedad”, así como en críticas a la universidad como institución moderna asociada al Estado y a la concentración de conocimiento, la comuniversidad se concibe como un espacio de saberes compartidos, sin centro propietario, orientado a regenerar vínculos con la Tierra, a reterritorializar la vida y a sostener comunidades diversas que resisten al colapso.


La obra se estructura en cinco grandes secciones. La primera, “Saberes de la tierra: otras agroecologías para la vida y la autonomía”, reúne testimonios y reflexiones de campesinos, defensores de bosques, educadores y colectivos migrantes. Desde Mezcala, se subraya que el territorio es “tierra y agua” y que la pérdida de la tierra implica la muerte de la cultura. Se enfatiza la importancia de sembrar los propios alimentos como base de dignidad, autonomía material y continuidad comunitaria. Experiencias como la defensa del bosque El Nixticuil en la periferia urbana de Guadalajara muestran cómo el arraigo afectivo y práctico al territorio es condición para sostener resistencias de largo aliento. La agroecología, entendida no solo como técnica sino como política de cuidado, se presenta como vía para confrontar la agroindustria, los agrotóxicos y los monocultivos (agave, berries, aguacate), promoviendo relaciones respetuosas con la tierra, la diversidad biológica y los ciclos ecológicos.


La segunda sección, “Nuevos enfoques legales: ¿otra abogacía es posible?”, problematiza el papel del derecho estatal en la reproducción del capitalismo neoliberal, el patriarcado y el colonialismo. Diversos autores analizan cómo la institución de la propiedad, los regímenes de concesiones y la arquitectura jurídica en torno a los territorios han facilitado la devastación ambiental y el despojo de pueblos y comunidades. Al mismo tiempo, se exploran posibilidades para una “otra abogacía” basada en la articulación de derechos humanos, derechos de los pueblos originarios y derechos de la naturaleza, así como en el reconocimiento de pluralidades normativas y formas colectivas de apropiación. Sin idealizar el campo jurídico, se sostiene que este puede operar como herramienta táctica “dentro, contra y más allá del Estado”, siempre y cuando se lo descolonice, se cuestione su pretendida neutralidad y se subordinen sus usos a la defensa de la vida y de lo común, y no a su mercantilización.


La tercera sección, “Pedagogías comunitarias y educación como bien común”, aborda las preguntas sobre qué educación es necesaria para enfrentar el colapso y cómo desactivar la función colonizadora de la escuela. A partir de experiencias en Oaxaca y otros contextos, se discuten pedagogías comunales, decoloniales y liberadoras que se orientan a la reproducción de la vida comunitaria y a la afirmación de la comunalidad como principio organizador. La propuesta de carrera de Pedagogía de la Universidad Comunitaria Mexcala se presenta como contrapunto a la “educación-empresa”: busca formar sujetos capaces de escuchar, dialogar, construir conocimiento en colectivo, vincular teoría y práctica, y rearticular mente, cuerpo y territorio. Herramientas como las guías de trabajo se valoran en tanto favorecen la autonomía del estudiantado, el aprendizaje situado y la co-producción de saberes.


La cuarta sección, “Resistencias formativas por la vida”, amplía el foco hacia otras experiencias de formación que han surgido en América Latina y en otros territorios como respuesta a la violencia estructural, el racismo y el extractivismo. El Instituto Superior Intercultural Ayuuk, la Pluriversidad Autónoma Comunitaria de Chiapas, la Universidad Maya Kaqchikel, UniTierra Califas y las universidades de Rojava y del Norte de Siria constituyen ejemplos de proyectos que combinan formación política, arraigo territorial y construcción de alternativas de vida. A través de estos casos, se discuten tensiones recurrentes: la relación con el Estado y las fuentes de financiamiento; el reconocimiento o no de títulos oficiales; la tensión entre autonomía y cooptación; y la necesidad de coherencia entre principios (comunalidad, integralidad, reciprocidad) y prácticas cotidianas. Estas experiencias refuerzan la idea de que la educación puede ser una herramienta estratégica si se inscribe en procesos más amplios de organización y resistencia.


Finalmente, la sección “Arte comunitario desde nuestras raíces y territorios” destaca el papel del arte —particularmente la gráfica rural— como lenguaje de resistencia, memoria y creación de futuro. El Taller de Gráfica “La Chayotera”, vinculado a niñas, niños y jóvenes de Mezcala, se convierte en un espacio concreto donde la Universidad Comunitaria Mexcala ya está en marcha, pese a no contar aún con edificios formales. A través de grabados y otras expresiones visuales, se plasman la vida cotidiana, las preocupaciones y los sueños de la comunidad, contribuyendo a re-significar el territorio y a fortalecer la identidad colectiva. El arte aparece, así, como eje transversal de la formación, capaz de abrir sensibilidades y narrativas que desbordan los límites de la educación convencional.


Conclusiones y aportes


En conjunto, “Saberes para otros mundos posibles” ofrece una contribución relevante al debate contemporáneo sobre educación, territorio y transformación social en el contexto del colapso civilizatorio. En primer lugar, el libro aporta un diagnóstico crítico que vincula la violencia política, el extractivismo, la crisis climática y la devastación comunitaria con la forma capitalista y colonial de organizar la vida. Este diagnóstico no se queda en la denuncia, sino que se enlaza con experiencias concretas de lucha y construcción de alternativas, evitando caer tanto en el catastrofismo paralizante como en la idealización ingenua de las resistencias.


En segundo lugar, la obra propone una relectura radical del papel de la educación y de la universidad. Al problematizar la universidad moderna como institución asociada a la concentración de poder, propiedad y conocimiento, se abre la posibilidad de pensar formas educativas centradas en el común, caracterizadas por la horizontalidad, la pluralidad epistémica y el arraigo territorial. La idea de comuniversidad y el proceso de la Universidad Comunitaria Mexcala constituyen, en este sentido, un laboratorio conceptual y práctico que interpela directamente a los modelos hegemónicos de formación profesional, incluidos aquellos que se dicen interculturales pero reproducen lógicas estatales y mercantiles.


En tercer lugar, el libro sistematiza un amplio repertorio de saberes situados: agroecologías campesinas, experiencias de defensa territorial urbana y rural, reflexiones críticas sobre el derecho y los límites de la abogacía tradicional, pedagogías comunitarias, prácticas formativas autónomas y expresiones de arte comunitario. Al poner estas experiencias en diálogo, la obra contribuye a la “comunalización” del conocimiento, es decir, a su circulación horizontal entre sujetos y territorios diversos, y no solo a su acumulación académica. Ello permite vislumbrar tramas transterritoriales de lucha y aprendizaje compartido, más allá de fronteras nacionales y disciplinarias.


Por último, el texto ofrece una serie de aportes propositivos: la centralidad del territorio como fundamento de cualquier proyecto educativo emancipador; la necesidad de desmercantilizar tanto la tierra como el saber; la importancia del arraigo afectivo y práctico para sostener la defensa de la vida; y la urgencia de construir pedagogías que articulen memoria, crítica y creación. La principal contribución de la obra reside en mostrar que los “otros mundos posibles” no son una abstracción futura, sino procesos ya en marcha, frágiles y contradictorios, pero reales, en los cuales la educación —entendida como práctica comunitaria, situada y comprometida con la vida— ocupa un lugar estratégico para enfrentar el colapso y abrir horizontes de dignidad y autonomía.

Esperamos que lo disfruten

El equipo de Repositorio Digital.CL





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lunes, 2 de febrero de 2026

"Tejiendo de otro modo. Feminismo, epistemología y apuestas descoloniales en Abya Yala" , Yuderkys Espinosa Miñoso, Diana Gómez Correal y Karina Ochoa Muñoz

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 "Tejiendo de otro modo" es una compilación académica colectiva publicada en 2014 por la Editorial Universidad del Cauca, coordinada por Yuderkys Espinosa Miñoso, Diana Gómez Correal y Karina Ochoa Muñoz. Esta obra representa un hito fundamental en la teoría feminista latinoamericana contemporánea, ya que documenta y posiciona la producción intelectual de activistas, pensadoras y académicas comprometidas con la descolonización del feminismo en Abya Yala (término kuna que significa "tierra en plena madurez").


El libro surge como respuesta a un vacío histórico: la necesidad de recuperar y visibilizar las voces feministas subalternas que han generado desplazamientos político-epistémicos en el análisis crítico del heteropatriarcado moderno, el racismo, el capitalismo y la colonialidad, especialmente aquellas que han sido sistemáticamente invisibilizadas o marginalizadas por el feminismo eurocentrado, blanco y burgués.


El proyecto tiene sus raíces en el coloquio "Tejiendo de otro modo: feminismo, epistemología y apuesta descolonial en Abya Yala" (abril de 2012, Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill), espacio de diálogo donde confluyen María Lugones, Breny Mendoza, Julieta Paredes, Aura Cumes, Sylvia Marcos, Arturo Escobar y las propias coordinadoras, generando reflexiones sobre la genealogía de los feminismos descoloniales en la región.


El volumen de 480 páginas se organiza en cinco capítulos temáticos que trazan una trayectoria histórica e ideológica del pensamiento feminista descolonial:

Capítulo 1: Debates sobre colonialidad del género y (hetero)patriarcado​

Capítulo 2: Procesos constitutivos de la modernidad/colonialidad y experiencias de resistencia

Capítulo 3: Pensando la matriz de opresión desde la apuesta descolonial

Capítulo 4: Debates urgentes sobre feminismo, movimiento de mujeres y descolonización

Capítulo 5: Apuestas de otros mundos posibles - Pronunciamientos, declaraciones y manifiestos


CONCLUSIONES Y APORTES FUNDAMENTALES
El texto articula cuatro aportes fundamentales que sintetizan el giro descolonial en el feminismo:


1. Recuperación de genealogías suprimidas: La compilación recupera contribuciones históricas de feministas negras, indígenas y de color a la teoría feminista regional, reconociendo que el feminismo descolonial no emerge de la nada sino de "flujos anteriores que han resistido y enfrentado los proyectos hegemónicos del feminismo continental".


2. Problematización de la universalidad: El texto cuestiona radicalmente la pretensión del feminismo eurocentrado de hablar por "las mujeres", demostrando que esta categoría es construida por y para mujeres blanco-burguesas de Occidente, invisibilizando las diferencias de raza, clase, etnia y sexualidad que constituyen la experiencia de la mayoría de mujeres en Abya Yala.


3. Reinterpretación histórica crítica: A diferencia del feminismo liberal que narra una "historia ascendente de conquista de derechos", el feminismo descolonial historiza cómo la modernidad misma nació de la conquista y colonización, siendo intrísecamente racista, patriarcal y eurocéntrica.


4. Reformulación conceptual del patriarcado: Las autoras aportan nuevas hipótesis que reformulan el concepto de patriarcado, debatiendo su existencia anterior a la modernidad colonial y reconociendo resistencias de mujeres en pueblos originarios antes del feminismo como movimiento.


Retos y desafíos identificados:

El texto concluye identificando desafíos urgentes para el feminismo comprometido con la descolonialidad:


Descolonizar metodologías: Producir conocimiento más allá de cánones eurocentrados, recuperando epistemologías ancestrales.

Materializar proyectos políticos: Traducir teoría en prácticas concretas en contextos específicos (Bolivia, Guatemala, Colombia, Honduras, México).

Recomponer el lenguaje: Escapar a dicotomías y pensamiento maniqueo heredados de la modernidad.

Construir coaliciones heterogéneas: Articular movimientos feministas, indígenas, afrodescendientes y populares, reconociendo diferencias sin invisibilizar lo minoritario.

Reimaginar mundos posibles: Generar nuevas utopías que superen tanto el feminismo blanco-burgués como las limitaciones de movimientos que replican patriarcalismo y racismo.

La obra cierra enfatizando que el feminismo descolonial no es un campo uniforme sino un espacio de reflexión y acción en construcción, donde múltiples voces y perspectivas convergen en el compromiso común de pensar y construir "otros mundos posibles" desde posiciones de subalternidad, antirracismo y contrahegemonia, reconociendo que "no hay descolonización sin despatriarcalización".


Significado académico y político: Esta compilación representa un quiebre epistémico en el pensamiento latinoamericano, institucionalizando voces que habían sido marginales, permitiendo una genealogía propia del feminismo descolonial y contribuyendo al pensamiento descolonial regional con reflexiones críticas que enriquecen análisis sobre género, raza, sexualidad y poder.

 

 





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lunes, 19 de enero de 2026

"Decolonialidad, emancipación y utopías en América Latina y el Caribe" , Pedro José Ortega (Editor)

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  Esta antología colectiva editada por Pedro José Ortega constituye un esfuerzo académico colaborativo que articula tres conceptos fundamentales para comprender el pensamiento crítico latinoamericano y caribeño contemporáneo: decolonialidad, emancipación y utopía. No se trata de una corriente única de pensamiento, sino de un conjunto de perspectivas convergentes que comparten el "oficio crítico" orientado hacia la transformación de estructuras económicas, políticas y sociales heredadas del colonialismo. Los autores—procedentes de Europa y América—se unifican por su propósito transformador común, sin adherirse a una metodología ortodoxa particular.nec

DECOLONIALIDAD: La Crítica de la Razón Eurocentrada
Fundamentos Epistemológicos

Walter Mignolo propone que la crítica decolonial descansa en una genealogía histórica de las ciencias sociales como instrumento de poder colonial. Identifica cuatro premisas fundamentales: (1) las ciencias sociales germinan post expansión colonial del siglo XV, destinadas a legalizar fronteras conforme intereses colonialistas europeos; (2) nacen de la teología cristiana, que separó conocimiento físico-cosmológico (filosofía natural) del conocimiento moral-político (ciencias sociales); (3) se presentan como herederas del pensamiento eurocentrado de la Ilustración alemana; y (4) se desarrollan paralelamente a la Revolución Industrial del XVIII, bajo influencia de Reino Unido y Francia, con énfasis en economía política basada en acumulación de riqueza material.

Esta genealogía es crítica porque revela que las ciencias sociales no son neutrales sino parte del "patrón colonial de poder" identificado por Aníbal Quijano. Su función histórica ha sido legitimar formas de dominación mediante el reemplazo de todas las formas de cooperación y solidaridad por cálculo monetario y intercambio de mercancías—lo que Marx denominó "fetichismo de la mercancía".

La decolonialidad, por tanto, no busca reformar estas ciencias sino constituir "saberes fronterizos" que emergen desde la experiencia vital de resistencia de los excluidos, pobres y cuerpos que sufrieron apropiación del poder colonial.

Espacialidad Compleja y Criollización
Michaeline Crichlow y Patricia Northover proponen reentender el espacio caribeño como entidad compleja que trasciende los análisis positivistas binarios heredados de ciencia occidental. La criollización no es meramente creación de lenguas e identidades socioculturales, sino proceso de "lucha cultural" realizado como "práctica estética" y "desenfrenada fabricación" para recuperar sentido de sí mismo, del lugar y de la estructura de comunidad humana.

El concepto de "espacio" adquiere aquí dimensión ontológica fundamental: no es geografía física sino "lugar del acontecimiento" donde emergen imaginarios poscriollos, significados, subjetividades, deseos y utopías. Este espacio permite abordar la borradura histórica de culturas indígenas y afrodescendientes, eliminadas por discursos racializados con pretensión de universalidad. La hibridez caribeña, entendida desde perspectivas como la de Wilson Harris, no alude a mezcla simple de elementos, sino a vidas humanas "enredadas" en discursos de poder colonial, arrancadas de espacios locales vitales para ser lanzadas al abismo de lo global donde mercados dominan precios y vidas mismas.

Descolonialidad de Estructuras Estatales

Jean-Claude William interroga la política de asimilación francesa en territorios caribeños (Guadalupe, Guyana, Martinica), distinguiéndola del self-government británico. Propone seguir a Aimé Césaire mediante un proceso progresivo: departamentalización, descentralización y creación de comunidades sui generis que dependan del "rodeo" de la libertad espontánea. Su conclusión es radical: "la colonización no ha permitido contacto entre civilizaciones", sino que ha destruido la cooperación como régimen posible de relaciones de convivencia.

Fred Reno analiza el Estado francés como creación de élites políticas que intenta combinar un Estado pluriterritorial en república indivisible con sociedad multicultural en Estado unitario. Esta contradicción genera un imperativo político: restablecer discurso identitario propio mediante "descentramiento" (concepto de Piaget) que permita escapar de subjetividad distorsionadora egocéntrica hacia formas diversas de objetividad en relación con el mundo exterior. La refundación del Estado implica crear nuevamente conceptos de igualdad y libertad bajo consideraciones de universalidad no etnocéntrica.

Crítica al Productivismo Capitalista
Éder Lira de Souza Leão demuestra que la desigualdad de términos de intercambio económico entre Brasil y potencias imperialistas (EE.UU., China) reproduce colonialidad del poder mediante nueva forma: dependencia económica estructural. Utilizando Quijano, Wallerstein y Furtado, muestra que el subdesarrollo no resulta de políticas ineficientes sino de consecuencias inevitables de la expansión del sistema capitalista. Políticas de "crecimiento endógeno" y "exógeno" no detienen la acumulación desigual, sino impulsan al capitalismo a instrumentalizar el Estado para nuevos monopolios transnacionales. La decolonialidad requiere rehabilitar narrativas contra la borradura de memoria del imperialismo.

Colonialidades Múltiples y Movimientos Sociales
Marcos de Araújo Silva visibiliza que los movimientos sociales transnacionales de migrantes LGBT operan como dispositivos de descolonialidad mediante deconstrucción del patriarcalismo tradicional y promoción de matrimonio igualitario. Sin embargo, estos movimientos confrontan la marginación del "LGBT proletariado": colectivo excluido transnacionalmente por acceso desigual a políticas públicas, reproduciendo discriminación que une opresión de clase con opresión de género y sexualidad. La propuesta es hablar de "colonialidades" (plural) para ofrecer mirada dialógica a demandas de derechos desde perspectiva transnacional, transgeográfica y transmoderna.

EMANCIPACIÓN: Liberación de Universalismos Etnocéntricos
Racionalización de Relaciones Humanas

Para Stéphane Douailler, la emancipación es posible mediante "racionalización de relaciones humanas" sin imponer unidad de razón etnocéntrica. Sujetos y colectividades se liberan de esencialismos, superioridades y jerarquizaciones para construir heterogeneidad material, política y subjetiva con la que se identifican. Emancipación significa rescate de toda relación rota, obstruida, elidida, usurpada, para devolver a memoria y existencia de sujetos y comunidades la capacidad de extraer experiencias válidas para recuperación de memoria.

Debe hablarse de "emancipaciones" (plural) porque operan en vidas que sufrieron reinvención o demolición total de historias y acceso a convivencia, no desde continuismo político particular sino desde el "alma humana". Douailler se opone explícitamente a estudios culturales que aparentan igualitarismo pero permiten el "robo ilimitado" de vidas pobres: canibalismo cultural que expropía proyectos emancipatorios de naciones menos poderosas.

Negritud como Construcción de lo Universal
Nadia Yala Kisukidi establece dimensión "operacional" para desmontar políticas de lo universal surgidas en contextos académicos europeos. La negritud se libera de esencialismos para devenir escena de confrontación crítica y creación, no meramente discurso académico, sino descomposición de narrativas de opresión.

La propuesta invoca la "literatura menor" de Aimé Césaire: escritura de minoría hecha en "lengua mayor" que se levanta contra poder colonial, imperial y de dominación como acto creativo de transformación política y articulación de comunidades. Negritud construye versión nueva de lo universal desde "locus enuntiationis" de condición negra (Césaire) o ser negro-africano (Senghor). Este universal es "rayano" (fronterizo), no divisor sino integrador, recogiendo sensibilidad del habitante fronterizo cuya experiencia permuta entre aquí y allá, creando lo nuevo que no pertenece totalmente a ningún lado.

Verdadera emancipación requiere: (a) reescritura heterodoxa de lo universal, (b) desmonte conceptual de categoría filosófica de recuperación, (c) deconstrucción de Jean-Paul Sartre que presupone lo negro como momento secundario de progresión dialéctica. El imaginario es una "sociedad sin raza"—república universal que convive con la diferencia.

Reconocimiento de Víctimas como Sujetos Históricos
Luz María Lozano Suárez propone nueva noción de víctima en conflicto armado colombiano: no definida por instituciones políticas sino reconocida desde propias experiencias y memoria. Enrique Dussel propone ética de liberación contra dialéctica hegeliana dominador-dominado y contra "yo pienso" cartesiano equivalente al "yo conquisto".

Verdadera justicia implica sujeto ligado a víctima que responda a su interpelación. Víctima no es representación abstracta sino ser que sufre material y simbólicamente. Método analéctico entiende Otro como libre contra universalismos etnocéntricos, otorgando a víctima estatuto de signo indispensable para interpretación contemporánea contra cualquier supremacía o hegemonía.

La justicia transicional es insuficiente porque reduce víctima a receptor de reparación económica y moral, impidiendo recolocarla como héroe histórico y recuperar su reconocimiento. Solo desde memoria de víctima emerge consciencia crítica al sistema que causa victimización.

Superación de la Dialéctica Amo-Esclavo
Fernando Ferrán analiza fenomenología hegeliana destacando que dialéctica implica negar ambas figuras (amo/esclavo), no reproducirlas en espiral estéril de luchas entre falsos vencedores y verdaderos sometidos ajenos a muerte, trabajo, educación y formación cultural. Critica Hobbes, Locke y Montesquieu cuyas defensas de libertad coincidían con defensa de propiedad privada, perpetuando bases estructurales de esclavismo.

Declaraciones revolucionarias de libertad (1776 EE.UU., 1789 Francia) nunca cuestionaron existencia de esclavos y plantaciones. Fue Revolución haitiana (1791-1804) quien inauguró verdadera emancipación mediante liberación violenta desde abajo, expulsando colonizadores franceses y aboliendo esclavitud. Esto constituye primer vestigio de lucha de clases, no al estilo pacífico del socialismo fabiano sino mediante fricción constante entre clases.

Emancipación como Resistencia ante Mercantilización Global

Edelyn Dorismond ve emancipación como resistencia ante mundialización, capitalismo de mercado y mercantilización del cuerpo. Identifica dos experiencias fundamentales en Antillas francófonas: (a) esclavismo que produce "memoria sufriente" y (b) obligación de "vivir en sí mismo valorizado" (esclavitud utilitarista contemporánea).

Memoria sufriente surge de imposición de poder colonialista y pretensión "civilizatoria" cristiana impuesta por racionalismo eurocentrado. Desde aquí, Otro reinventa mundo nuevo e identidad subjetivamente desarraigada. Criollización, vista como herramienta, permite emancipación de "memorias diversales" (construidas desde fuentes diversas) entre dos extremos: "schoelcherismo" (memoria del esclavo volviendo al amo) y "cimarronismo" (resistencia combativa). Metodología de criollización ayuda entender emancipación como proyecto complejo de liberación de memoria oprimida y excluida.

Decolonialidad de la Traducción y la Representación
Varenka Bello define traductor como vehículo de dos culturas, liberador de prejuicios. Diversidad lingüística caribeña (franco-, anglo-, hispano-caribeña) plantea desafío fundamental: traducir historias cuyos referentes sígnicos deben transmutarse mediante lenguas coloniales o sus variantes criollizadas. Requiere teoría de traducibilidad que reconozca producciones autóctonas cuya visibilidad lucha contra formas establecidas por mercado y elitismo económico. Traducción multifocal permite ver más allá de producción "central" hacia polos excéntricos.

Delia Blanco analiza representación del cuerpo en arte europeo: colonizador vestido (armado) vs. poblaciones amerindias desnudas. Cuerpo desnudo sugiere intimidad con naturaleza ("cuerpo-ritual", "cuerpo-espiritual"), mientras cuerpo colonizador implica naturaleza como exterioridad (moralidad judeocristiana impuesta). Con sincretismo religioso nace criollización donde danza continua pasa de profano a religioso. "Con la profanación de los cuerpos nace el Caribe": cuerpo-ofrenda, cuerpo-sacrificio, cuerpo-tótem, cuerpo-árbol de vida, cuerpo-geografía erótica, cuerpo libre de representación funcional liberan al Caribe de categorías coloniales.

UTOPÍA: Anticipación Crítica de Futuro Realizable
Persistencia Utópica contra Totalitarismo

Patrice Vermeren, siguiendo Miguel Abensour, analiza dilema político fundamental: colonizador no requiere pensar emancipación del excluido; colonizado debe pensar dominación como parte constitutiva de su memoria para imaginar liberación. Memoria del oprimido contiene memoria de opresión como fuente de reconocimiento: "metamemoria" capaz de constituir imagen de porvenir utópico anárquico (exige transformar establecido) y realizable (requiere recrear relaciones incluyentes).

Utopía es crítica: significa "pensar contra" el propio tiempo, no contra algo o alguien específico. Vermeren distingue dos caminos: utopía persistente (búsqueda voluntarista renovada contra dominación, servidumbre y explotación) vs. utopía totalitaria (cerrada, estática, negadora de temporalidad, pluralidad y singularidad). Entre ambas se entrecruza desafío de vencer "tiránica de utopía totalitaria" que impone unidad integradora contra necesidad de reivindicar utopía emancipadora de dicha forma de unidad.

Conversión utópica es "disposición que, mediante ejercicio imaginación, no teme en sociedad dada trascender límites e inventar algo diferente" (Abensour). No es desplazamiento de un lugar a otro, sino suspensión de espacio-tiempo determinados, desviación de topía hacia utopía (no-lugar), experimentación de nuevo ser conjunto en mundo.

Democracia Insurgente y Acción Colectiva
Democracia debe ser insurreccionaria: no es Estado de derecho ni régimen político entre otros, sino institución política conflictiva de lo social y modalidad de acción que se reinventa para luchar contra dominación, totalización, mediación propias del Estado, preservando poder de acción del pueblo. Debe democratizarse utopía y utopianizarse democracia.

Rancière complementa análisis con utopía como doble negación: no-lugar de un lugar Y no-lugar de un no-lugar. Distribución "normal" de lugares (policía/orden) es perturbada por democracia insurgente donde sujeto político reclama ser contado en igualdad. Verdadera utopía no es la que pone en marcha acción democrática, sino la acción utópica la que crea su propio horizonte utópico. Capacidad de luchas presentes e imaginación colectiva son las que inventan porvenir imposible.

Posdesarrollo y Heterotopía
Paulo Henrique Martins critica democracia liberal como creación de propaganda conservadora, oligárquica, colonialista eurocéntrica e imperialista norteamericana. No abandona democracia sino reclama nuevo entendimiento en relaciones sociales: momento posdesarrollista que configura sociedad fuera de términos que garantizan soberanía de razón eurocentrada, dentro de principios que aseguran nuevo tipo de sociedad para todos.

Propone heterotopía (Foucault) que incorpore propuestas de movimientos sociales diversos: Foro Social Mundial ("otro mundo es posible"), movimientos indígenas ("Bien Vivir"), convivialidad de Illich, bien común de Houtart, decrecimiento de Latouche, pluriversidad epistémica de Escobar, ecología política de la diferencia de Santos, posextractivismo de Gudynas. Heterotopía permite visibilizar que deterioro de recursos naturales y agotamiento de pensamiento desarrollista neoclásico requieren refundación radical de Estado, no reforma modernizadora estilo neoliberal.

CONCLUSIONES INTEGRADAS
Síntesis de la Triada Conceptual

Decolonialidad, emancipación y utopía forman sistema coherente de crítica y transformación social:

Decolonialidad epistémica desactiva el andamiaje eurocéntrico de ciencias sociales mediante recuperación de saberes fronterizos de excluidos, comprensión de criollización, espacialidad compleja y movimientos sociales múltiples. Requiere reconocimiento de que conocimiento no es neutral sino producto de poder colonial.

Emancipación de subjetividades libera consciencia de universalismos etnocéntricos unitarios, visibiliza víctimas desde sus propias memorias, descoloniza traducción e interpretación, reconoce negritud como universal nuevo no basado en raza, profana cuerpos coloniales. Es proceso de "racionalización" sin imposición etnocéntrica.

Utopía crítica realizable anticipa mundo donde democracia es conflictiva e insurgente (no consensual ni estatista), donde desarrollo se desliga de productivismo capitalista, donde heterotopía de movimientos permite "otro mundo posible" de solidaridad, cooperación y justicia.

Transformación Radical de Estructuras
La obra rechaza explícitamente:

Reforma superficial de instituciones coloniales

Asimilación a modelos occidentales presentados como universales

Representación política sin participación directa de excluidos

Justicia transicional que olvida memoria de víctimas

Desarrollo que perpetúa extractivismo capitalista

Propone:

Deconstrucción total de estructuras coloniales de poder en episteme, ontología y política

Reconocimiento de pluralidades epistemológicas, ontológicas, políticas y estéticas

Recuperación de memoria de excluidos como sujetos históricos protagonistas

Imaginación de nuevas relaciones humanas basadas en solidaridad y cooperación

Acción colectiva que inventa futuro no predeterminado por lógica capitalista

Perspectiva Metodológica y Proyección
Los autores rechazan ortodoxia única de pensamiento. Más bien, buscan que "oficio de crítica" sea ejercicio común de transformación social: labrar formas ideales de justicia, libertad e igualdad. Esto requiere consciencia de que toda síntesis es provisoria, que tarea continúa con nuevas generaciones.

El texto no proporciona respuestas cerradas sino abre espacios de reflexión donde teoría decolonial, emancipatoria y utópica pueden continuar desarrollándose desde experiencias concretas de lucha de pueblos latinoamericanos y caribeños. La esperanza final es que estos escritos "continúen inspirando la creación de un mundo mejor para todos los seres humanos, sin excepción".

 





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martes, 13 de enero de 2026

Participación Social ¿Para qué? , Eduardo L. Menéndez y Hugo Spinelli

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 Estimados y estimadas:

En la entrega de esta semana les presentamos esta obra que cuestiona de manera sistemática cómo se entiende, concibe y aplica la participación social, y revela las contradicciones entre los discursos democráticos y las prácticas efectivas.

El título mismo —"Participación social, ¿para qué?"— sintetiza la provocación de la obra. Spinelli señala en la presentación que la participación aparece como una "contraseña" incuestionable en discursos gubernamentales, de organismos internacionales y ONG, pero rara vez se pregunta: ¿qué se entiende realmente por participación? ¿Es un medio o un fin? ¿A quiénes sirve? ¿Qué se reproduce? El problema es que la participación se ha naturalizado sin reflexión crítica sobre sus propósitos reales.


Primera parte: Las ideologías de la participación comunitaria
La genealogía de un concepto problemático
Antonio Ugalde inicia un análisis histórico devastador mostrando cómo el concepto de "participación comunitaria" surgió en contextos de proyectos de desarrollo rural en los años 50-60, donde fue utilizado para introducir valores consumistas, extraer trabajo gratuito (autoconstrucción) y neutralizar organizaciones populares genuinas.


Prejuicios sobre los campesinos y pobres urbanos
Ugalde documenta cómo científicos sociales estadounidenses caracterizaban a campesinos y pobres como "apáticos, desconfiados, no cooperativos, autoritarios, incapaces de aceptar riesgos" y "faltos de empresa". Esta interpretación justificaba que necesitaban "modernizar sus valores" mediante "ingeniería social". Sin embargo, Ugalde demuestra que esta era una lectura completamente falsa: organizaciones precolombinas como el tequio (México), guelaguetza (Andes), minga (región andina) y sistemas de cargo ya incorporaban trabajo colectivo, ayuda mutua, participación política e igualitarismo.


Paradoja reveladora
Lo paradójico es que mientras gobiernos e instituciones internacionales predicaban la participación comunitaria, simultáneamente destruían las organizaciones populares genuinas que sí funcionaban. Ugalde cita ejemplos como las Ligas Campesinas en Brasil (bajo Francisco Julião), las organizaciones campesinas en Honduras, los sindicatos rurales en Perú bajo Hugo Blanco. Estos movimientos fueron reprimidos, sus líderes asesinados o exiliados, porque representaban amenazas reales al poder.


Tres funciones reales de la "participación comunitaria"
Ugalde identifica que la participación comunitaria ha servido históricamente para:


Introducir valores consumistas mientras se destruyen instituciones indígenas ricas y autosustentables.

Extraer trabajo no remunerado mediante la "autoconstrucción" de infraestructuras (carreteras, sistemas de riego, escuelas), liberando capital estatal para gastos en defensa y represión.

Neutralizar organizaciones populares mediante cooptación de líderes capaces, manipulación y violencia.

Segunda parte: La participación social en salud — un balance de fracasos
El patrón latinoamericano
Menéndez argumenta que aunque la participación comunitaria en programas de salud es reciente (principalmente desde los 70), ha reproducido exactamente el patrón de fracasos observado en otros sectores.


Tercera parte: Contradicciones entre estructura y localidad
El problema de la articulación
Menéndez articula una crítica crucial: mientras que la participación se enfatiza a nivel local, las decisiones económico-políticas que determinan la vida cotidiana se toman a nivel global por actores completamente ajenos a las comunidades.


Desde los años 70, políticas de ajuste estructural del FMI y Banco Mundial (privatizaciones, desempleo, concentración de riqueza) transformaron radicalmente las condiciones de vida sin que las poblaciones participaran en esas decisiones. Después, se pide a esas mismas poblaciones que "participen" en soluciones a nivel comunitario para problemas (desnutrición, violencia, pobreza extrema) que generaron actores externos.

Culpabilización de la víctima
Menéndez critica cómo la participación social opera frecuentemente como mecanismo de "culpabilización de la víctima" (Ryan, 1976): si comunidades no resuelven sus problemas de salud mediante participación local, es culpa de su "falta de cultura" o "descuido", ocultando que las causas están en decisiones macroestructurales fuera de su control.


Cuarta parte: Múltiples trayectorias y objetivos de la participación social
Menéndez documenta que la participación social ha tenido múltiples y frecuentemente contradictorias orientaciones:

Objetivos específicos de salud: mejorar cobertura, reducir daños.

Legitimación estatal: participación como medio para legitimar gobiernos o instituciones.

Trabajo voluntario reduciendo costos: uso de mano de obra gratuita.

Democratización: participación como ejercicio de ciudadanía y democracia directa.

Transformación macrosocial: participación como inicio de cambios estructurales.

Distracción y control: participación como mecanismo de hegemonía/subalternidad.

El problema es que estas orientaciones frecuentemente son antagónicas, pero los documentos oficiales las presentan como si fueran complementarias.


Quinta parte: Fassin y la ética de la ambigüedad
Didier Fassin añade una perspectiva antropológica-ética subrayando que la participación comunitaria en salud opera frecuentemente en contextos de "ideología y pragmatismo" donde:Las representaciones ideales (participación, democracia, equidad) contrastan radicalmente con las prácticas efectivas (control, cooptación, reproducción de desigualdades).

El dilema moral: gobiernos y ONG enfrentan una paradoja: necesitan legitimación popular pero no pueden permitir participación que realmente cuestione el orden estructural.

Conclusiones transversales
Discurso versus práctica: Existe un abismo entre lo que se dice sobre participación social (democratizador, empoderante, equitativo) y lo que efectivamente sucede.

Participación sin poder: Las comunidades son consultadas sobre lo local pero nunca sobre las decisiones estructurales que configuran sus realidades.

Reproducción de desigualdades: Lejos de redistribuir poder, la participación social frecuentemente reproduce o intensifica desigualdades existentes, concentrando recursos en elites locales cooptadas.

Necesidad de preguntarse el "para qué": La obra insta a recuperar la pregunta fundamental que se ha perdido: ¿para qué participación social? ¿Al servicio de qué actores y qué proyectos? ¿Con qué consecuencias para la vida de las personas?

Articulación teoría-práctica: Menéndez insiste en que no basta reflexión teórica sobre la participación; es necesario observar sistemáticamente qué se hace en la práctica con definiciones que aparecen en documentos oficiales.

El libro es un llamado a la vigilancia crítica sobre un concepto que, por su omnipresencia, ha perdido capacidad analítica y se ha convertido en un eslogan vacío que puede ser usado para fines contradictorios: tanto para promover auténtica transformación como para legitimizar sistemas de control y explotación.

 





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